- JUN. 26, 2008 - Foto - Economía - EL UNIVERSO
Con aval de alcalde.
Ayer se presentó oficialmente la Junta Cívica de Quito, que se armó el pasado 28 de mayo, con el objetivo –según sus miembros– de defender la ciudad ante las decisiones de la Asamblea Constituyente y el gobierno de Rafael Correa.
Su directorio está conformado por Carlos Solines (presidente), Patricio Donoso, Alejandro Lasso, Julio Ponce, Hernán León, Antonio López y Galo Hidalgo. Los ex alcaldes son miembros honoríficos.
Entre las principales preocupaciones de la Junta están las críticas del régimen a la construcción del nuevo aeropuerto en Tababela.
El presidente, Carlos Solines, comentó que ese organismo defenderá a la ciudad independientemente de quién sea su agresor, incluso –señaló– de la Asamblea Constituyente y del Presidente de la República.
“Apoyaremos a sus autoridades para que Quito salga de sus problemas y la defenderemos de actitudes políticas o de intereses mezquinos. Habrá una cruzada cívica donde participarán estudiantes, jóvenes, profesionales, empresarios, etcétera”, advirtió.
El empresario Gustavo Pinto, que asistió al acto, precisó que la Junta Cívica se formó con el propósito de defender a la ciudad, de evitar que haya malas intensiones desde la Asamblea en quitar el título de capital de la República y ser la ciudad sede de los tres poderes del Estado.
“A través de la Junta Cívica, Quito se defenderá de todo aquel, persona o institución, que pretenda atacar a la capital de la República”, indicó.
El ex alcalde Roque Sevilla destacó que hay 18 asambleístas que deberían luchar por los intereses de la ciudad. “Si Guayaquil reclama por los atropellos, creo que Quito también debe tener una fuerza de reclamación”, concluyó.
En el acto de presentación, el alcalde Moncayo –que recibió el respaldo de unas 200 personas– se sumó a las propuestas de la Junta. Manifestó que “Quito, por historia, no se deja agredir, solo pedimos que nos dejen vivir y trabajar, no les hemos hecho ningún daño”.
Luego preguntó “¿qué daño les hemos hecho para esa alegría de decir que el nuevo aeropuerto de Quito no es viable?, con esa euforia y felicidad, como que nos odian”.