jueves 26 de junio del 2008 Columnistas

¿Embrutecidos por el poder?

El economista Alberto Acosta fue designado presidente de la Soberanísima con 127 votos. Fue cesado con 9. ¿Paradoja de la democracia?

Acosta se va porque el buró político de Alianza PAIS le retiró de facto su apoyo, es decir, de hecho, no de derecho. No podía retirarle el apoyo “de derecho” en razón de que el buró político no forma parte de la Asamblea. Por eso se lo retiraron de facto ¿Para qué requería apoyo de facto el economista Acosta del buró político de Alianza PAIS? Difícil interrogante. La imaginación da para mucho.

Lo único cierto es que en respuesta al fin del apoyo, Alberto Acosta señaló que “…el ejercicio del poder por el poder embrutece”.

Esta frase, dicha en otro momento histórico y en otras circunstancias, siendo verdad insoslayable, no tendría mayor significación. Pero decirla en la propia Asamblea, al tiempo en que ratifica que el buró político de Alianza PAIS le quitó el apoyo, tiene una implicación enorme.

¿Quiénes son los embrutecidos por el poder a quienes denuncia Alberto Acosta?

Como se sabe, uno de los principales males de nuestra democracia de ficción en nuestra vida republicana, fue precisamente la concepción del poder que ha existido. El poder para “servirse” ha constituido el deber ser anhelado por muchos que han encontrado en la práctica de la política el escenario adecuado para satisfacer sus aspiraciones, ya sea de dinero o de privilegios.

En cambio, el ejercicio del poder para “servir” ha estado prácticamente ausente de la vida política del Ecuador.

Como se sabe, el poder excesivo y no controlado, ofusca, confunde y ciega, es decir, obnubila y embrutece. ¿Tendrá Alberto Acosta la valentía, por el bien del Ecuador, de decirnos quiénes son los embrutecidos por el poder?

Como efecto inmediato de su salida, se produce un giro impresionante en la actuación de la Soberanísima. Ni un mago hubiera podido en tan corto tiempo transformar a la Soberanísima en la Aplanadora, vieja práctica política inaugurada en 1998 que permitió, entre otras cosas, el salvataje bancario por parte de la AGD. Como se recordará, la aplanadora constituyó una forma de actuación política caracterizada por levantar manos y demostrar obediencia sin deliberación.

De forma similar, en menos de tres horas, en Montecristi se aprobaron, el primer día del relevo, 33 artículos y tres disposiciones transitorias. Es decir, un gran paquetazo jurídico, que ni siquiera expertos podrían debatir en tan corto tiempo. ¿Perdón, dije debatir? Pero si el debate es lo último que interesa. ¿Alguien lo duda?

Lo cierto es que ahora sí nos encontramos en la recta final, en la que han caído algunas máscaras y en la que se pone de manifiesto que lo único que interesa es aprobar, a como dé lugar, la que se suponía iba a ser una Constitución para 100 años. Para lograrlo, están planteando, igualito que la partidocracia, poner un nuevo candado constitucional, esto es, impedir la reforma de la Constitución salvo que lo haga otra Asamblea Constituyente o que se tenga una amplísima mayoría. ¿Tan grande es el gozo de ser asambleísta? ¿Cuándo desaparecerá la niebla?

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