- JUN. 26, 2008 - Foto - La Caja - EL UNIVERSO
El sábado se estrenó la nueva temporada de Vivos. Nuevos personajes que vuelven a confirmar el talento de David Reinoso para combinar dos características aparentemente contradictorias, el mimetismo y la caricaturización de los personajes.
Sin embargo, en esto hay poco de nuevo. Aunque causa cierta gracia el Vizhuete (el director técnico de la selección de Ecuador) o el Fuchi Cuchi (el astrólogo Mario Vanucci); todo esto solo es una reconfirmación de algo que a estas alturas no es ninguna sorpresa.
A medida que pasa el tiempo y Vivos nos sorprende cada vez menos, las costuras comienzan a aparecer. Como, por ejemplo, las chicas de Vivos. Guapísimas, claro, pero que aparecen para hacer pasarelas, enseñar las piernas y como máximo dos líneas de diálogo.
Sí se puede decir que la excepción es Flor María, quien fue una de las coestrellas en el desarrollo de la serie, sin embargo, su presencia es cada temporada más y más insignificante. Por la misma razón que en el sketch en que primero es deseada babosamente por todos los de la oficina y cuando se embaraza nadie le regresa ni a ver.
En realidad, las mujeres de Vivos solo son un adorno, el objeto que se pasea contorneándose para el chiste que invariablemente se repite, el de los hombres libinidosos y listos para saltar ante cualquier curva.