- JUN. 25, 2008 - Foto - Migración - EL UNIVERSO
Acoso y esclavitud.
Una familia de inmigrantes ecuatorianos que trabajó en una panadería demandó a los propietarios ante una corte federal por abuso sexual e insultos durante varios años.
La familia acusó a los dueños de Roccos Bakery en New Haven de negarse a pagarles el salario mínimo y el tiempo extra, además de amenazarlos con deportarlos si se quejaban.
La inusual demanda de indocumentados fue presentada a principios de mes con base en la legislación federal Ley de Protección a Víctimas de Tráfico y Violencia, que combate lo que describe como una forma moderna de esclavitud en que las víctimas son forzadas a trabajar por reducidos salarios ilegales.
La demanda fue interpuesta por Olger Néstor Ureña Flores y miembros de su familia contra Antonio DiBenedetto y su esposa, Anna, quienes son los propietarios de Roccos y de otra panadería en Meriden.
Los demandantes solicitan una indemnización de 38.000 dólares por salarios atrasados y otros perjuicios, así como por perturbación emocional.
Néstor Ureña llegó a Estados Unidos hace 14 años y fue contratado por Antonio DiBenedetto para trabajar en la panadería. DiBenedetto le dijo que si su familia en Ecuador viajaba a Connecticut la contrataría también, según la querella.
Dos de sus hijos comenzaron a laborar tiempo completo en la panadería a los 13 y 14 años.
Según la demanda, los acusados forzaban a los inmigrantes a rentar apartamentos cercanos y les prohibían recibir visitas. DiBenedetto obligaba también a las trabajadoras a verlo desnudo y a caminar sin ropa en su presencia, además de ofrecer dinero por sexo.
Los inmigrantes trabajaban hasta 12 horas diarias seis días a la semana, sin permiso para comer ni descansos para ir al sanitario, según la demanda.