- JUN. 25, 2008 - Foto - Cultura - EL UNIVERSO
Un aspecto de la presentación del grupo brasileño Gestus con la obra Cortadores. La propuesta se solventa por la hábil evolución espacial, por la pertinencia de sus diseños y colores.
El grupo brasileño Gestus se presentó en el Encuentro Internacional Fragmentos de Junio, de Sarao.
Es cierto que Brasil sigue liderando la vanguardia en la formación, promoción, gestión y creación de la danza en Latinoamérica. Hecho constatable en la gran cantidad de agrupaciones, centros de enseñanza y festivales que desde el gigante sudamericano muestran sus cartas de presentación.
El gusto excesivo por la danza académica, las prácticas más dispares de bailes tradicionales, folclóricos y populares, hasta una amplitud de vocabularios técnicos, estilísticos y conceptuales de la danza contemporánea; jerarquizan la manifestación.
En medio de ese pasaje se registra el trabajo de Gestus, la compañía creada por Gilsamara Moura hace ya dieciocho años en Araracuara, región eminentemente cañera. Entonces, no es de extrañar que sea justamente la caña de azúcar el “genotexto” que les sirvió para la investigación coreográfica de Cortadores.
Este ballet forma parte de un tríptico colaborativo de Gestus con tres coreógrafos brasileños. A partir de la concepción coreográfica de Mario Nascimento, unen bailarines de procedencia diversa para tramar un discurso de evidente y fuerte raigambre social. El trabajo duro del corte de caña es puesto en juego sobre la escena, transformándola en campo de trabajo, de batalla, de supervivencia, de explotación, de “control político y dominación”.
Un baile circunstanciado por la referencialidad inmediata de los movimientos del machete sobre la caña adquiere un carácter otro, al saber manipular los parámetros y cualidades del movimiento.
La coexistencia acertada de maneras distintas de bailar nos va insertando en la representación, construyendo gradualmente el espacio ficcional. La exquisitez de la banda sonora que mezcla armónicamente cantos de trabajo, rezos, pasos, el sonido de la caña que se quema y de la carreta quebradiza; la luz que se va filtrando lentamente de la madrugada al alba y de ahí al ocaso; el jornalero que defiende su espacio machete en mano, machete-brazo, machete-cuerpo, vienen para contarnos la historia.
Hay en Cortadores, una especie de violencia remansada por la grata y no menos contundente presencia corporal de sus danzantes. Recorren ellos con líneas cortantes y precisas un trazado espacial que multiplica los planos de la escena, segmentando las zonas, creando franjas divisorias y coexistentes. El machete como suerte de extensión de sus brazos se transforma en otro cuerpo, dejando de ser el aditivo para ser el centro. Más allá de algunas transiciones grupales que deberían solucionarse de forma más orgánica; la escritura espectacular de Cortadores reverencia el carácter transformativo y generador de la acción y de la palabra enunciada.
La proposición de Gestus-Nascimento se solventa por la hábil evolución espacial, por la pertinencia de sus diseños y colores. Juega un papel determinante la claridad de su kinestructura que conjuga cualidades sostenidas, percutidas, vibratorias y suspendidas. La aparencial cacofonía movimental de líneas rectas (zigzag, cortes, intercepciones) a través de las simetrías que se oponen, nos sumergen en un ritual cotidiano de cuerpos cortantes y, por igual, co (a)rtados.
BREVES
ESTA NOCHE
Hoy, a las 21:00, en el Encuentro Internacional de Danza Fragmentos de Junio se presenta la obra La mesa, una propuesta coreográfica del grupo Cortocinesis, de Colombia. La dirección y las coreografías son de Vladimir Rodríguez.
SEDE
La función es en el Centro Cultural Sarao (ciudadela Kennedy vieja, Primera Oeste 313 y avenida del Periodista). La entrada cuesta $ 10. Para información llamar a los teléfonos 229-5118, 239-8921.