Para sacar el mayor provecho posible a las ideas a veces es bueno presentarlas asociadas, de modo que puedan producir todo el fruto que se desea. Vaya un ejemplo:
Por una parte, se prevé que en un futuro no lejano el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social se puede ver abocado al grave problema de la falta de suficientes nuevos afiliados que puedan soportar, con sus aportes, las pensiones jubilares de las anteriores generaciones.
Siendo obligatorio el seguro social en Ecuador, quien trabaja permanentemente debería estar afiliado; sin embargo, tradicionalmente, ha habido un grupo humano que no siempre se incorpora al IESS: el que realiza trabajos domésticos.
¿Por qué? Las razones son variadas, unas provienen de la parte patronal, cuando no quiere incrementar sus gastos por cubrir el aporte patronal mensual, que es el 11,15% sobre la remuneración, y el fondo de reserva anual, que es el promedio de lo pagado en los doce meses anteriores al 30 de junio, a partir del segundo año de trabajo, o simplemente porque no quiere saber nada de trámites burocráticos.
Otras razones se originan en la parte laboral, que acepta o pide no ser afiliada porque no quiere ver mermada su remuneración por su aporte personal que es del 9,35% de su remuneración, o porque no quiere perder el bono solidario que obsequia el Gobierno y genera ciertos beneficios adicionales a quienes no tienen trabajo y, por supuesto, no están afiliados al IESS.
Por otra parte, como el alza del monto del impuesto a la renta ha repercutido desfavorablemente en la economía de la ciudadanía, la administración tributaria ha diseñado una estrategia para que ciertos gastos que ahora son considerados y que antes no lo eran, permitan disminuir el monto gravable.
Esto es porque se necesita profundizar en lo que se ha dado en llamar “cultura tributaria”, llevando a la ciudadanía al convencimiento de que se deben pagar los impuestos, que hay que “regularizar” los negocios y cruzar cuentas para aumentar el universo de quienes tributan y, por lo tanto, la recaudación.
Pues bien, combinando ambas necesidades: aumentar el número de afiliados al IESS y morigerar el alza del impuesto a la renta, me parece que sería una medida apropiada permitir a los patronos de quienes realizan trabajos domésticos considerar que sus pagos al IESS sean restados del monto sobre el que tengan que pagar el impuesto a la renta; y, que para los afiliados al IESS en calidad de trabajadores domésticos, además de acceder a los servicios de salud y crédito que él proporciona o algún día proporcionará como debe, se les concedan los beneficios extras similares a los que tienen quienes reciben el bono solidario, lo que probablemente sobrepasaría el total de sus aportes personales mensuales.
El 24 de diciembre de 1985 el diario Hoy publicó mi artículo ‘¿Medicina gratuita?’ en el que propuse que los valores pagados en compra de medicinas se puedan deducir del monto sobre el cual haya que pagar el impuesto a la renta.
Han pasado más de 22 años para que esa idea sea puesta en práctica.
¿Lo que ahora propongo para “regularizar” afiliaciones, disminuir el pago de impuestos y mejorar la economía familiar le parece viable? ¿Se demorará más? ¿Sería tan amable en darme su opinión?