- JUN. 25, 2008 - Foto - Editorial - EL UNIVERSO
No es el único caso. Semanas atrás una periodista de un medio oficial fue salvajemente golpeada para robarle.
El lamentable asesinato del colega radiodifusor en Guayaquil, sin embargo, es una muestra especialmente impactante del horror, la sangre fría y el descaro de los criminales y asesinos de estos tiempos.
La Policía Nacional ha reconocido este nuevo estilo de violencia, por lo que el debate sobre las estadísticas del delito podrá continuar, pero debería existir al menos el acuerdo de que enfrentamos una situación nueva en el sentido de que ya no son solo el robo, el asalto o el secuestro los que no acosan, sino que es todo eso más una cuota de violencia salvaje y desacostumbrada, protagonizada por asesinos a sueldo.