Los habitantes de cinco sectores se quejan por las condiciones en que quedan las vías.
En la cooperativa Proletarios Sin Tierra (Guasmo sur), Manuel Zambrano, habitante de la mz. 37, espera desde diciembre pasado, cuando la concesionaria terminó la construcción del alcantarillado sanitario, que le reparen la calle al pie de su casa. “Se supone que ellos tienen que dejar los sectores tal y como los encuentran, pero según me dijeron los trabajadores el arreglo no le corresponde a ellos sino a otra empresa”, señala.
Zambrano agrega que antes de que empiecen los trabajos para la instalación del servicio de aguas servidas, la calle estaba asfaltada y en buenas condiciones. “Aquí los carros pasaban rápido, ahora ya ni quieren entrar”, comenta.
Para evitar que se sigan formando pozas, Manuel compró por su cuenta dos volquetadas de relleno a diez dólares cada una y con ello logró tapar “más o menos” los huecos, que según él se hacían más profundos con la circulación de las máquinas de la concesionaria.
En cambio, Sofía de la Vera, moradora de la cooperativa Batalla de Tarqui (Guasmo sur), comenta que por las condiciones de las calles de esa zona debe caminar hasta la principal para encontrar un vehículo.
“Cada día es más difícil hallar un carro que nos saque de aquí, ya que no entran porque dicen que se les va a dañar”.
Una situación similar pasan los habitantes de la cooperativa 1 de Septiembre (Las Malvinas) donde varios tramos de las calles están llenos de pozas.
De ello se quejan quienes habitan en la mz. 75. “Ahora hay que pasar casi pegados a la pared para cruzar esta calle”, dice Patricia Aguilera, quien asegura que por más que se han unido los moradores para arreglar “un poco” el lugar, no ha servido de nada porque se requiere de un trabajo técnico.
Mientras que los moradores de Los Vergeles indican que no es responsabilidad de ellos reparar los daños que ha ocasionado la concesionaria por trabajos, pero “para vivir mejor nos ha tocado gastar”, dice Gilberto Guerrero, de la mz. 125.
Él ha gastado más de 50 dólares reponiendo su vereda. “La picaron para poner unos tubos y nos dijeron que en la siguiente semana venían a arreglar; ha pasado más de un mes y no han regresado”, sostuvo.
Asimismo Leonor Pachacán, de la mz. 131, señaló que en abril se terminaron de instalar las cajas domiciliarias de su sector y hasta el momento las calles continúan dañadas.
“Uno podía caminar tranquilo por aquí sin temor a caerse, pero ahora con todos esos huecos que hay da hasta miedo salir, por temor a que nos demos un mal golpe”, agrega.
Explica que desde hace quince días personal de Interagua solo ha llegado al lugar para mover un poco de tierra que hay en la calle.
“Por dejar su trabajo a la mitad es que se nos ha formado este pozo y a pesar de que los hemos llamado no vienen”, dice.
En Reina del Quinche II, mz. 520 (Guasmo central) la obra de agua potable concluyó, pero los habitantes se quejan porque los patrulleros de la Policía Nacional no pueden ingresar al lugar por las condiciones del sector.
“Todas las calles están así. No terminan de arreglar aquí y enseguida van hacer hueco en otro lado, dejando las vías dañadas”, manifiesta Rosa Ramírez, ama de casa.
Seguridad
Los moradores de los cinco sectores (Los Vergeles, coop. 1 de Septiembre, Proletarios sin Tierra, Batalla de Tarqui y Reina del Quinche II) se quejan porque debido a las condiciones de las calles se han incrementado los robos.
Tiempo
Los habitantes del Guasmo solicitan a la concesionaria les informen en cuánto tiempo volverán a tener su sector como estaba antes.
Vigilancia
En Los Vergeles los moradores piden a la Policía que haga patrullajes aunque sea a pie para evitar que se sigan cometiendo robos.
Opiniones
Elena Villón
Moradora de la coop. 1 de Septiembre
“Interagua debe ser consciente y dejar las cosas como las encuentra. Por ser pobres no merecemos que se nos trate así”.
Leonor
Habitante de Los Vergeles
“Esta gente (Interagua) debe terminar los trabajos en un lugar para empezarlos en otro”.