La falta de los durmientes es uno de los principales problemas para rehabilitar el tren.
El teléfono de Frank Gualsaquí no para de sonar. Su respuesta es la misma cada vez: “Solo recibimos tres tipos de madera: guayacán pechiche, que se paga a $ 25 en Quito, moral fino (a $ 24) y moral bobo (a $ 18)”.
Gualsaquí fue contratado desde el 3 de marzo pasado para el cargo de director forestal, por la Empresa de Ferrocarriles Ecuatorianos (EFE), y ahora todo el peso de la rehabilitación del sistema pesa sobre los hombros de este joven que antes trabajó con la Federación de Centros Awá del Ecuador (FCAE).
“Las dimensiones para los durmientes son de 19 cm de alto por 20 cm de ancho y 2 metros de largo”, repite llamada tras llamada.
Según Gualsaquí, para la rehabilitación del tramo entre Quito y Latacunga se requieren 70.000 durmientes, y para el 50% de la vía férrea se necesitan cerca de 300.000.
De un árbol de 60 a 70 cm de diámetro salen 35 durmientes en promedio, explica. Esto significa que para la vía Quito-Latacunga se han tenido que cortar más de 2.000 árboles en pie (que supuestamente están listos para ser transportados) y para completar los objetivos del Gobierno se requerirán 8.571 árboles en total.
Especies
“Hemos escogido estas especies (guayacán y moral) porque tienen un ciclo de reposición de 20 años y no necesitan tratamiento”, señala Gualsaquí y cuenta que la idea inicial a mediados del 2007 era comprar durmientes tratados con creosota (químico especial) en el extranjero, pero “nadie quiso entregar en los tiempos que la empresa requería y se perdió un tiempo precioso para actuar a nivel local”.
Así que cuando él llegó (3 de marzo), los contratos con los proveedores estaban en camino y se firmaron el 22 del mismo mes. La madera que aún se espera –a pesar de que se entregó el 70% de anticipo– proviene del bosque húmedo tropical de la zona de San Lorenzo (Esmeraldas) para el caso del guayacán, y del bosque seco de Quevedo (Los Ríos), Pedernales (Manabí), Ventanas (Los Ríos) y San Vicente (Manabí) para el moral.
También se ha sacado madera de los sectores aledaños a las poblaciones de Coca y Lago Agrio. “En Dayuma hay 500 durmientes paralizados porque no tenían plan de manejo. La madera está lista, pero no puede movilizarse”, dijo Gualsaquí, y subrayó que la EFE “no acepta un solo durmiente que esté por fuera de la Ley”.
Contratista
Augusto Larrea, de la empresa Madetex, uno de los diez contratistas que ha incumplido con la entrega de los durmientes, asegura que ha tenido inconvenientes para cumplir con el contrato.
Caminos
Larrea debe entregar 7.847 durmientes, pero solo ha dado 500. “Espero en estos días llegar a mil durmientes, porque el invierno ha dejado mal los caminos”, señaló.