Niños, los bendigo, porque ustedes bendicen nuestro mundo.
Niños, los bendigo
Sin importar cuan pequeñas sean sus manos, en ellas está el futuro del mundo. Como bebés, reaccionan espontáneamente a sus necesidades inmediatas. Como niños, comienzan a socializarse en un mundo de descubrimiento y deleite. Como adolescentes, se reúnen con gozo, que es como música para nuestros oídos y esplendor para nuestros ojos.
Honramos su sensibilidad y consideración que continúan en aumento a medida que interactúan con los demás, jóvenes y viejos. Los vemos expresando entusiasmo al aprender. Continuamos amándolos y apoyándolos a través de sus experiencias para alcanzar sus sueños.
Damos gracias a Dios por los niños, ya que dan expresión al bien en el mundo.
–1 Juan 3:18-19
“Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad. En esto conocemos que somos de la verdad”.