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Y ahora en el césped |
Junio 23, 2008
Andrés Gómez | jagonezgogo@hotmail.com Luego de las emociones vividas en París en el torneo de Roland Garros, donde tuve oportunidad de pisar nuevamente la cancha central, también pude reencontrar a algunos de los ex campeones del certamen, que acudieron porque se celebraron 80 años de la inauguración del estadio.
Después de entregar el trofeo a dos sudamericanos campeones de dobles de Roland Garros, tras 20 años de haberlo conseguido yo (junto al español Emilio Sánchez Vicario), surgió el deseo de que el tiempo no pase de la forma tan rápida en que transcurre. En un abrir y cerrar de ojos toda la presión se traslada ahora al pasto de Wimbledon.
Tuvimos en Francia la final que queríamos: el número uno (Roger Federer) contra el dos (Rafael Nadal), pero nunca se vio a un dos ser tan apabullante sobre el uno, como lo fue el español ante el suizo. Y si todo se centró por dos semanas a apuntar a ese partido, hoy todo empieza otra vez.
Otras metas y otros retos. Para nosotros, otras preguntas: ¿Ganará Federer su Grand Slam número trece en la cancha central del All England Tennis Club? ¿Podrá Rafa apoderarse del primer lugar del ranking? ¿O veremos surgir en Londres a una nueva figura?
Cómo cambia todo solo por una superficie que, aunque más lenta y dura que en años pasados, coloca a tenistas que no aparecieron por meses en la temporada de arcilla como verdaderos peligros flotantes en el cuadro principal de Wimbledon.
Eso hace del tenis un deporte apasionante y misterioso: la superficie en que se juega. Y por eso la grandeza de los mejores para poder acomodar su juego a diferentes ambientes, circunstancias, climas y velocidades de una semana a otra.
Y en eso el tenis no ha cambiado, al menos desde que lo recuerdo y lo sigo. Siempre hay favoritos, sorpresas, siempre hay drama. Es la razón por la que el tenis es lo que es en los últimos 30 años: un deporte de impacto mundial. Y a cada uno de sus protagonistas nos ha tocado cambiarle esa imagen cliché de ‘deporte élite’ para que sea considerado masivo y popular.
Los favoritos en Wimbledon, al igual que en Roland Garros, son los mismos: Federer, Nadal y Novak Djokovic, pero entra en escena Andy Roddick, con su servicio terrorífico y con muchas ganas luego de una pobre temporada de tierra.
Las sorpresas pueden ser John Isner, Sam Querrey y el más peligroso de todos, Ivo Karlovic. La escena en damas es similar: Ana Ivanovic, Jelena Jankovic y María Sharapova; también las Williams (Venus y Serena), si están saludables, lo que no ha ocurrido últimamente. En Sudamérica la tendremos dura, porque en la grama nuestras opciones bajan considerablemente.
Esperemos estas dos semanas y disfrutemos, pero al igual que Roland Garros al día siguiente que acabe Wimbledon, las mentes y expectativas se fijarán sobre el siguiente Grand Slam y todo empezará otra vez.
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La fundación 67 Nuestro Corazón en pro de la Niñez realizará el 25 de junio un atardecer Mardigras en la Sociedad Italiana Garibaldi, a las 16:00. Informes al 220-1903 y 220-6586. |
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