- JUN. 23, 2008 - Foto - El País - EL UNIVERSO
¡Uyayay!, ¡uyayay!, ¡dale duro!, ¡dale duro!, exclama en voz alta Eduardo Sánchez, el huasicama (líder) mayor, mientras sus compañeros de la comunidad Pucahuaico bailan en círculo sobre los adoquines de la calle 21 de Noviembre.
Es la forma de despertar a la Pacha Mama (madre tierra) y manifestarle que la están festejando en agradecimiento por las cosechas brindadas.
Levantan sus miradas al cielo y abriendo los brazos cantan al Dios Inti (sol), otro de los símbolos a los cuales no pueden dejar de reconocer.
Son los niños, jóvenes, adultos y adultos mayores indígenas de la parroquia San Antonio, al sur de Ibarra, que el pasado sábado cumplieron con los festejos del día mayor.
Llegaron “zapateando” desde varias comunidades hasta el parque central que fue su punto de encuentro. Allí, una pequeña ceremonia marcó el regocijo de todos los participantes, quienes al final realizaron la entrega de los castillos a los dirigentes y autoridades de la zona.
En la conmemoración, también se confunden negros, mestizos, reinas y hasta gringos (turistas europeos o americanos), que coincidentemente arribaron en esta fecha.
A la cabeza del desfile otro personaje llama la atención. Es Leonardo Meza, el cabecilla, que con el sonido del churo advierte a los asistentes del paso de las comparsas.
El hombre, que porta un ancho sombrero de paño, sopla con fuerza el instrumento elaborado a base de tubo y cuerno de buey y llama la atención de los vecinos.
“Es una invitación y una forma de llamar a las personas alejadas; tal como lo hacían nuestros antepasados”, expresa.
Durante tres horas, la ciudad, conocida por sus artesanías talladas en madera, sufre un cambio de rutina y todos se concentran para observar a los bailarines que, con guarapo (trago) en mano y cubiertos sus rostros, no paran de festejar.
Pueblos Karanquis
En otro sector de la ciudad, los pueblos kiwchuas de Caranqui también cumplieron su programa y eligieron a la Inti Ñusta (reina del sol); el ritual de fuego; y, la exposición de sus costumbres ancestrales.
A los pies del monumento a Atahualpa, se realizaron los números como parte de la víspera de los festejos.
Las comunidades de San Cristóbal, San Clemente, La Esperanza y Angochahua participaron con sus candidatas, quienes representaron las diferentes actividades cotidianas.
La trasquilada e hilado de la lana de borrego y la elaboración de tortillas fue lo que más llamó la atención a los asistentes.