Domingo 22 de junio del 2008 Cultura

Ballet Concierto, de reposiciones y tangos

Noel Bonilla-Chongo para EL UNIVERSO

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Un aspecto del espectáculo que ofreció la compañía Ballet Concierto en el Centro de Arte.

La compañía del argentino Iñaki Urlezaga se presentó este jueves en el encuentro dancístico Fragmentos de Junio, que continúa esta noche.

Quién dudaría de la excelencia interpretativa de Iñaqui Urlezaga, recogida en su triunfante carrera artística. Por ello es extraño ver cómo un bailarín que ha gozado del éxito, decide enrolarse en la dirección de una  compañía, empresa más que difícil. Desde el año 2000 mantiene frente a su compañía, Ballet Concierto, un repertorio que incluye obras míticas de la tradición romántico-clásica, piezas de corte musical y sus propias coreografías.

Dentro de Fragmentos de Junio, la agrupación estuvo con un programa doble: Carmen, versión de la coreografía del cubano Alberto Alonso, y Tangos-Destinos Buenos Aires, con la firma de varios coreógrafos.

Es difícil para los coreógrafos repositores aproximarse a obras ícono con una visión revisora del referente. En ocasiones manipulan sin tener clara la perspectiva de actualización del material coreográfico ni del material humano con que cuentan para reproducir la pieza. Hay diferencias sustanciales entre el original de Alonso y la puesta de Ballet Concierto. Por desventura, no estimaron los presupuestos del autor para volver sobre su pieza.

El ballet Carmen tuvo su estreno mundial en  1967, por la rusa Maya Plisetskaya. Ese mismo año fue su estreno cubano por Alicia Alonso. La coreografía concentraba su intención en revelar las contradicciones entre la rebelde Carmen y las fuerzas de su época, representadas por los personajes que la rodean. Carmen frente a una realidad que la niega y la enjuicia. Pero ella, libre, voluntariosa, individual, prefiere morir.

En la reposición argentina, la acción se concentra en los amores y desamores de Carmen, presentándonosla alejada del coqueteo y la seducción sutiles. Las relaciones con su partenaire de turno no llegan a complicitarse desde la legalidad de la puesta en escena. Un trabajo técnico frágil hizo perder vigor, presencia y fuerza, tanto a la gitana como a sus contrapartes. A ratos, el torero de Franco Cadelago se distinguía entre todos, sin llegar a la caracterización absoluta del personaje. Y es que para bailar la Carmen de Alberto Alonso se requiere dominar los planos quebradizos, los ángulos cortantes, la ruptura en las líneas de piernas, pies y port des bras.  Se demanda por igual manipular la oposición musical, el contraataque.

Tangos-Destinos Buenos Aires: Estructurada a través de la sucesión aleatoria de músicas de tangos, la pieza se articuló desde una pretendida teatralidad, donde personajes travestidos en una  atmósfera enrarecida por el humo  aparentaban ser partes de una historia. Luego, solo la música y el baile de parejas resolvieron el acto  escénico. Mas la consecución arbitraria de pasos de ballet, la acrobacia, la alusión a danzas de salón, estuvo bien ejecutada. Limpieza en técnica, cargadas,  combinaciones,  pero coreográficamente débil.

Es una lástima que no se regrese a la propuesta para encontrarle ilación dramatúrgica, aportando concreción sin llegar a la evidencia. Cuenta la compañía de Iñaqui Urlezaga con bailarines seriamente formados, entonces es el momento de concentrase en impulsar la creación y la investigación coreográfica para trabajar piezas de cámara que hablen del universo de sus hacedores.
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