domingo 22 de junio del 2008 Columnistas

El Sí y el No

Los analistas estamos desconcertados. El estado en que nos encontramos es rarísimo porque, usualmente, cuando nadie entiende nada somos nosotros los únicos que entendemos todo y por eso analizamos lo que nadie entiende.

Pero resulta que ahora nos hallamos frente a un verdadero enigma: ha comenzado una campaña por el Sí a la Constitución y otra campaña por el No. Las posiciones se muestran cada vez más radicales y los bandos empiezan a atosigarnos con sus proclamas por aire, mar y tierra.

En el un bando están los buenos, encabezado por el Correa, que es el que más campaña hace por el Sí, ora en sus programas de radio sabatinos, ora en las entrevistas que, de pronto, comienza a conceder a los medios mediocres, corruptos, infames, que solo desinforman, tergiversan la verdad y mienten descaradamente, ora en los recorridos por todos los rincones del país donde proclama su revolución del siglo XXI y ofrece el oro y el moro a las mentes lúcidas que quieran escucharle y a los corazones ardientes que palpitan hasta la taquicardia.

En el otro bando están los malos, parapetados en los reductos de la partidocracia corrupta, pelucones, vendepatrias que anhelan mantener sus viejos privilegios.

Los unos gritan ¡Sí! Los otros gritan ¡No!

¿Sí y No a qué? A la Constitución, pues.

Chuta, pero ahí viene el desconcierto del que les hablaba porque lo único que nuay es Constitución que, para desesperación del Correa, todavía no se termina por culpa del Alberto Acosta que, como resultó demás demócrata, perdió el tiempo consultando a todo el mundo cómo mismo quería la Constitución, en vez de redactarla rapidito.
Entonces, si la Constitución todavía no está y, por lo tanto, nadie sabe cómo mismo saldrá, ¿cómo se puede hacer campaña por el Sí o por el No de un texto inexistente?

Si ustedes entienden, ¡ayúdennos a entender a los analistas, porfa! Porque lo ques nosotros seguimos desconcertados.

Pero como los analistas somos vivísimos y no nos quedamos con el desconcierto adentro, vamos llegando a la conclusión de que, a la final, por lo que terminaremos votando Sí o No es por el Correa, que es lo único tangible, aprehensible, concreto que tenemos. Él es lo único que ya está hecho, artículo por artículo. Con bastantes fallas en su redacción, pero ahí está. Por eso, la campaña que está haciendo es por su reelección; en cambio, la campaña que están haciendo los malos es por su inreelección.

¡Ya entendí! Lo único que me preocupa es que la Constitución, que a juicio del Correa debe durar cien años, termine sin importarle a nadie, y que la votación se centre en el apoyo al líder de la revolución ciudadana o en su censura. Y por eso el Correa se apuró tanto en comenzar la campaña por una Constitución que nuay y por eso la oposición ya está dispuesta a votar No por esa misma Constitución, que tampoco hay.

Entonces, ¡uf!, la consulta será a favor o en contra del Correa. Haber llegado a esa conclusión ¡me da un alivio! Y, sobre todo, ¡me da una admiración hacia nuestra inteligencia de analistas!

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