- JUN. 22, 2008 - Foto - El País - EL UNIVERSO
La rehabilitación del ferrocarril tiene un objetivo básicamente turístico.
Si acaso se considera su uso para el transporte de pasajeros o de carga, eso, según dicen el subsecretario de Turismo, Raúl García, y la gerenta de Marketing de la Empresa de Ferrocarriles del Ecuador, Rossi Vásquez, no será a corto ni mediano plazo.
“La idea de rehabilitar el tren es potenciar el turismo”, recalca Vásquez, quien recuerda que hace una década el ferrocarril servía al año a un millón de turistas. Actualmente, dice, la Subsecretaría de Turismo termina un estudio sobre el potencial del autoferro en este tema.
Ese estudio, asegura el subsecretario, estará listo en unos quince días, aunque él adelanta que como mínimo unas 300 personas, nacionales o extranjeros, utilizarán a diario el ferrocarril en una frecuencia de dos y tres veces por semana.
“Solo en Guayaquil hay 2 millones de usuarios que quieren subirse al tren”, dice García. Él asegura que cuenta con un presupuesto de 570 millones de dólares este año y que lo invierte en mejorar los baños y colocar información turística en las estaciones del tren. Esto, asegura, como parte de una estrategia para que el tren sea sostenible con el tiempo. “La estación no será solo subir y bajar pasajeros, ahí habrá una oferta turística, por ejemplo, en Latacunga las chugchucaras, el mercado indígena. En la ruta Durán-Milagro se venderán paquetes para conocer haciendas bananeras, cómo se hace el azúcar, el cacao más fino del mundo, etcétera”.
Actualmente, el tren solo sirve al turismo en dos tramos: el de Ibarra-Primer Paso (unos 40 km hacia Esmeraldas) y Riobamba-Palmira, un recorrido de 50 minutos. Este segundo tramo suele llegar hasta Alausí pasando por la Nariz del Diablo, una ruta admirada por los turistas, pero un deslave cerca de Alausí interrumpió el recorrido.