Domingo 22 de junio del 2008 Religiosa y Obituarios

Sacerdotes opinan sobre comunión de rodillas

El anuncio del papa Benedicto XVI, de retomar la costumbre de dar la comunión de rodillas, ha despertado el interés de fieles y sacerdotes en diversas parroquias de Guayaquil.

Tras la reforma litúrgica del concilio Vaticano II (1962-65), la práctica corriente era que los fieles recibiesen la hostia (un pedazo de pan sin levadura que representa el cuerpo de Cristo) de pie y en las manos, para llevársela a la boca ellos mismos.

La Iglesia tiene dos mil años de historia, ha habido ciertas costumbres que en alguna época se han acentuado más y otras que por el paso del tiempo se han perdido, manifiesta el párroco Jaime Cedeño, de la iglesia Nuestra Señora de la Alborada.

El sacerdote refirió que “personalmente” prefiere dar la comunión cuando los feligreses están de pie, acercándose uno a uno al altar, por un sentido simbólico y práctico también, lo cual es importante a la hora de atender a muchas personas.

“Cuando la gente comulga y va a su puesto ya tiene que arrodillarse. Además, la Eucaristía representa un camino, el cual todo católico debe recorrer, y esto se lo hace a pie”, manifiesta el párroco.

Sin embargo, para el sacerdote Paulino Toral, de la iglesia San Antonio María Claret, donde se suele dar la comunión de rodillas, hacerlo de esta manera es una forma de mostrar un “respeto infinito a la Eucaristía. Además, a la gente le gusta hacerlo”, manifiesta el párroco.
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