Inicio - eluniverso.com Noticias del Ecuador y del mundo
DOMINGO | 22 de junio del 2008 | Guayaquil, Ecuador
 Ediciones Anteriores
  
eluniverso.com Suplementos Especiales Servicios Clasificados
Publicidad
Portada
Política
Economía
Sucesos
Migración
El País
Internacionales
Deportes
El Gran Guayaquil
Vida
En escena
Religiosa y Obituarios
Opiniones
Editorial
Columnistas
Vladdomanía
Cartas al Director
Temas
Fotogalerías
Agropecuario
Un día como hoy
Cuéntamelo todo
El Alquimista
The New York Times
Eloisa dice
Suplementos
Servicios
eluniverso.comNew York Times

R. Buckminster Fuller, una vida de inventiva

ampliar imagen ampliar imagen

R. Buckminster Fuller dijo que la cúpula geodésica se le ocurrió luego de un momento sombrío de su vida.
Mas fotos de la noticia Imprimir esta noticia Enviar noticia por e-mail

Junio 22, 2008

Por JAMES STERNGOLD | PALO ALTO, California

Según le gustaba contar al diseñador R. Buckminster Fuller, su poderosa visión creativa nació de un momento de desesperación, a los 32 años de edad. Un autodenominado bueno para nada, dos veces expulsado de la Universidad de Harvard, fracaso en los negocios y borracho empedernido, un día, en 1927, caminó con paso lento hasta la orilla del lago Michigan, en Chicago, y pensó suicidarse. Sin embargo, una voz interior interrumpió y le dijo que tenía la misión de descubrir grandes verdades, por el bien de la humanidad.

Ese fue el pivote sobre el que su vida dio un giro, afirmó. El otrora perdedor entró en un período de reflexión, para emerger rebosante de creatividad y desarrollar los inventos Dymaxion (tensión máxima dinámica): tecnologías que, dijo, transformarían la vivienda, el transporte, la organización urbana y, con el tiempo, la condición humana. Desde 1927, Fuller lució seguro, incluso mesiánico, mientras desarrollaba innovaciones como la cúpula geodésica, que combinaba majestuosidad ingenieril y poesía a partes iguales.

Esas creaciones innovadoras estarán en exhibición este verano en Buckminster Fuller: Empezando con el Universo, una extensa exhibición en el Museo Whitney de Arte Estadounidense, en Nueva York, que da pruebas de la amplia curiosidad intelectual de Fuller (1895-1983).

Sin embargo, en investigaciones recientes se ha vertido nueva luz sobre la vida interior de Fuller y lo que realmente lo impulsó. En particular, ahora parece que la historia del suicidio quizá haya sido otro invento más, un mito que sirvió para ocultar un periodo formativo mucho más turbulento e inestable, y que se prolongó mucho más tiempo, de lo que jamás reveló.

Ésa es la percepción de los investigadores que exploran sus archivos personales, entregados por su familia, en 1999, a la biblioteca de la Universidad de Stanford. Fuller coleccionó casi todos los pedazos de papel que pasaron por sus manos, entre ellos cartas que despiertan interrogantes sobre la historia del suicidio.

“Si se buscan detalles de su vida en esa época, es fácil ver que la historia del suicidio fue un invento”, dijo Barry Katz, historiador de Stanford que escribió un estudio en el libro Reassessing R. Buckminster Fuller (Reevaluando a R. Buckminster Fuller), coeditado por Hsiao-Yun Chu, ex curador asistente de los documentos.

Katz encontró señales de depresión y ansiedad desde que murió Alexandra, la primogénita de Fuller, en 1922, durante sus fracasos financieros y en el colapso de un romance extramarital, en 1931. Sin embargo, la historia del suicidio pareció servirle.

“Le dio trayectoria a su carrera. La historia fue creada después del hecho para mostrar cómo desarrolló de pronto estas ideas. Creo que hasta él llegó a creer esa historia”, dijo Katz.

La hija de Fuller, Allegra Fuller Snyder, profesora de danza jubilada en la Universidad de California, en Los Ángeles, dijo que no le sorprendía saber que esa revelación quizá no haya sido cierta. “Era, en realidad, algo así como una parábola de su pensamiento interior”, dijo.

Relató otra ocasión en la que Fuller trató de convertir una idea para vivienda prefabricada en un negocio después de la Segunda Guerra Mundial,Sin embargo, en 1946, después de que se construyeron los prototipos, el proyecto se vino abajo.

Snyder recordó que su padre llegó a casa y pasó toda la noche despierto trabajando en una mesita de madera.

“Recuerdo muy bien que él hablaba sobre esta cosa nueva, la cúpula geodésica”, indicó. “Antes de eso, había trabajado en lo que llamó geometría sinergética, pero de pronto vio la fusión de eso con la estructura. Así fue como se le ocurrió la idea”.

Pese a su energía creativa, el legado de Fuller es difícil de medir. Logró poco, según medidas convencionales. Sus cúpulas geodésicas han sido usadas —memorablemente para el pabellón de Estados Unidos en la Expo 67, en Montreal— pero nunca en los proyectos a gran escala que él imaginó, como cubrir la mayor parte de Manhattan.

Como expresó Katz: “El mayor invento de Fuller no fue una casa, un auto o una cúpula. Fue él mismo”.


Secciones : Política | Economía | Sucesos | El País | Internacionales | Deportes | El Gran Guayaquil | En escena | Vida
eluniverso.com | Suplementos | Especiales | Servicios


eluniverso.com Noticias del Ecuador y del mundo
Diario El Universo - Av. Domingo Comín y Calle 11 - Guayaquil, Ecuador
Telf.: 593 4 2490000 Fax: 593 4 2492925 P.O. Box: 09 01 0531
Clasificados: 593 4 2495566 Suscripciones: 1-800-DIARIO

Este diario es miembro de AEDEP, SIP, WAN

© Derechos Reservados Compañía Anónima EL UNIVERSO. Todos los Derechos Reservados