El presidente de Bolivia, Evo Morales, comenzó este sábado en la ciudad de Cochabamba (centro) su campaña para sortear el referendo revocatorio de mandatos de autoridades del próximo 10 de agosto, con una denuncia de conspiración de Washington y la derecha boliviana.
"Hoy estamos arrancando una campaña por dos cosas: el pueblo dirá (con su voto) si sigue el cambio o vuelve el modelo neoliberal", afirmó el mandatario, durante una reunión de cientos de sus adherentes en un complejo deportivo.
"Ya me siento ratificado", aseguró Morales, quien asumió la Presidencia hace 29 meses.
El presidente aymara aplica una fuerte política de nacionalización de empresas petroleras, privatizadas en la década de 1990, impulsa la recuperación de tierras improductivas en poder de ricos latifundistas y apoya desde el Estado la atención de las centenarias reivindicaciones indígenas.
"Hay una conspiración contra el gobierno", aseguró el mandatario izquierdista, para quien el "imperialismo norteamericano" y la "derecha vende patria" son responsables de la escasez de alimentos y la inflación de casi 8%, con los que pretenden conseguir el rechazo de la población a su gobierno.
"(La derecha) quiere tumbar al indio (como él mismo se llama). Puede tumbar al indio, pero no al pueblo, porque este proceso revolucionario es sin retorno, irreversible", apuntó.
Morales aprobó una ley para poner en juego su cargo, el del vicepresidente y de los nueve gobernadores (seis de ellos fieros opositores), en un referendo el 10 de agosto, mientras persiste su enfrentamiento con regiones como la pujante Santa Cruz, que impulsan la formación de gobiernos autónomos.