Sábado 21 de junio del 2008 | 17:22 Internacionales

Suspenden a policías tras tragedia en discoteca mexicana

AP | MÉXICO

El Alcalde de la capital mexicana, Marcelo Ebrard, se mostró indignado este sábado ante el hecho de que jóvenes de tan sólo 13 años estuvieran entre la docena de muertos por un tropel en una discoteca tras una redada policial, y dijo que los agentes que participaron han quedado suspendidos.

La policía acudió el viernes a la discoteca News Divine para verificar los reportes de que allí se servían bebidas alcohólicas a menores de edad y se distribuían drogas. Al enterarse del allanamiento, cientos de clientes intentaron escapar de este club ubicado en la colonia (barrio) Nueva Atzacoalco de la Ciudad de México.

Aproximadamente 500 jóvenes _más de la capacidad de la discoteca_ habían llenado el lugar para festejar el fin del año escolar, de acuerdo con las autoridades policiales. Los testigos y la policía dijeron que los desesperados clientes intentaron romper ventanas para escapar, y la única salida de emergencia estaba obstruida por cajas de cerveza.

"La ciudad está indignada", afirmó Ebrard.  Es éticamente inaceptable lo que vivimos ayer.

Las autoridades policiales dijeron que una joven de 13 años murió, así como otros clientes menores de 16. La edad legal para ingerir bebidas alcohólicas es de 18 años. Tres agentes también perdieron la vida en la estampida en el club en este vecindario de clase trabajadora.

Todos los servidores directamente involucrados han sido  separados de sus cargos, anunció Ebrard. La Procuraduría de Justicia de la ciudad indicó que entre ellos está el jefe policial que encabezó el operativo.

"Hubo graves errores en el allanamiento", agregó el jefe de gobierno, así como aparentes irregularidades en la operación del bar.  Es un lugar que no debía estar funcionando.

Jóvenes bebían clandestinamente

El diario El Universal reportó que los adolescentes pagaban 30 pesos (menos de 3 dólares) para beber alcohol en la discoteca.

El jefe policial Joel Ortega rechazó los informes anteriores en medios de comunicación de que los agentes arrojaron gas lacrimógeno en el interior del club, y también dijo que no hubo disparos.

Señaló que la discoteca, que cobraba 35 pesos (unos tres dólares) la entrada, había sido clausurada el año pasado por incumplir normas de seguridad, entre otras infracciones a la ley, pero que el propietario consiguió una orden judicial que le permitió reabrir el lugar. La policía detuvo a 39 personas, entre ellas al dueño.

Las imágenes de televisión mostraron modernos zapatos de tacón alto y prendas desperdigadas por la pista de baile. A la entrada del club había cadáveres cubiertos con sábanas blancas.

Decenas de agentes antimotines fueron enviados para controlar a una multitud de parientes y amigos que llegaron al lugar.

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