- JUN. 21, 2008 - Foto - El País - EL UNIVERSO
Son las 16:00. Un ajetreo intenso se vive en el domicilio de Ramiro Maigüa, miembro de los Imbayas, uno de los principales grupos gestores y animadores del Inti Raymi en esta ciudad.
Junto a su esposa, Yolanda Farinango, sus hijos y vecinos, ultiman los preparativos para la primera noche de festejos en el sector de Ajaví.
Con singular cuidado, los miembros de esta zona preparan la comida que se convidará a los danzantes, además de dejar lista la vestimenta utilizada en esta celebración.
Frutas, cereales, carnes y la infaltable chicha, son parte del “mediano” que servirá para saciar el hambre y la sed de los participantes, quienes durante cuatro horas recorrerán gran parte de la ciudad con cánticos y bailes a ritmo de sanjuán.
“Es una costumbre que no la vamos a dejar morir. Nos preparamos de la mejor manera para recibir a los visitantes y amigos. Para nosotros es una de las mejores fiestas andinas”, señala Yolanda, mientras prepara el gallo para colocarlo en la rama principal (ofrenda).
“Esta festividad es un ejemplo de dignidad que nos enseñaron nuestros mayores y tenemos que seguirla sosteniendo”, añade su esposo Ramiro.
La fiesta ancestral se expresa de casa en casa, a través de “las correteadas”, un ritual de bailes y zapateo que llega a los domicilios de los indígenas con el objetivo de fortalecer la unidad.
Antonio Males, José Manuel Terán, Pedro Sola, Rafael Cabascango, son los más reconocidos participantes y protagonistas del Inti Raymi Imbaya.
Al otro lado de la ciudad, en el muelle principal de la laguna de Yahuarcocha, los miembros del pueblo Karanqui adornaron el escenario para cumplir con el ritual de las flores: un baño ceremonial que reúne a cientos de adeptos y observadores de las costumbres aborígenes que se practican en la fecha.