Viernes 20 de junio del 2008 Cine

Cuando los sueños no tienen límites

dlcreamerg@yahoo.es | Por Daniela Creamer

Crítica

Los guionistas y directores de la factoría animada de DreamWorks han optado con Kung Fu Panda llegar al corazón de los espectadores más pequeños.

Y lo han logrado con una historia muy entretenida que esquiva citaciones y situaciones de obras precedentes (al estilo de Shrek) que terminaban por ser dirigidas a los adultos.

Cualquier niño que tenga sueños aparentemente inalcanzables podrá sentirse identificado con ella.

Al fin y al cabo, ¿quién podría creer que este oso glotón, con barriga ridícula y brazos gelatinosos pudiera convertirse en todo un héroe? No anticiparemos su desenlace, pero sí les aseguramos que se trata de un filme moral que muestra cómo las imperfecciones, a través de una fuerza honesta, pueden convertirse en virtudes.

Esa historia, llena de optimismo, proclama que todos llevamos un héroe dentro y que hasta un panda gordinflón puede convertirse en un imbatible karateca.

Finalmente, el oso panda Po descubre que en su mayor debilidad residía su mayor fortaleza.

Kung Fu Panda nos devuelve la sonrisa con dibujos animados lujosos y jocosos describiendo el combate de sus graciosos personajes, y visiones orientales impregnadas de filosofía de aquellos rincones, con tomas en cámara lenta, clásicas de las películas de artes marciales.

Es la mejor forma de deleitar al espectador con la ingenuidad y la bondad torpe de un antihéroe.

El éxito de Kung Fu Panda está asegurado.

Diseño

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