- JUN. 20, 2008 - Foto - Editorial - EL UNIVERSO
En cambio, algunos de sus gobernantes no olvidan, por lo visto, su pasado colonizador, y creen que todavía pueden decidir el destino de las personas de acuerdo a su color de piel. Nos repiten una y otra vez las ventajas de la globalización, pero no quieren saber nada de globalizar a los seres humanos.
Afortunadamente, ya se escuchan algunas voces de europeos que rechazan estas posturas. Estamos seguros de que su número se incrementará con el paso de los días. América Latina, y el Ecuador de manera particular, deberán dirigirse a ellos, exponiéndoles nuestros argumentos, para encontrar allí aliados que puedan revertir la vergonzosa resolución que acaba de adoptar el viejo continente.