El amor divino irradia de corazón a corazón en un círculo creciente de amor.
ARMONÍA
Un buen comienzo para cualquier día es preguntarme lo que puedo hacer para crear mayor armonía en mi vida. La respuesta casi segura es que exprese gratitud, y así lo hago.
“Gracias, Dios, por tu amor por mí y por expresarte por medio de mí”. Con estas palabras de gratitud, centro mis pensamientos y acciones en mi fuente interna de amor divino. Tengo la intención de irradiar amor y comprensión a los demás, y llevo a cabo mi intención.
Centro la atención en el amor de Dios en mí y en otros. De un corazón a otro irradiamos amor que se expande a todos a nuestro alrededor. El amor llega a los demás, abrazando y motivando a más personas, ¡y la armonía florece en todas partes!
– Isaías 54:10
“No se apartará de ti mi misericordia, ni el pacto de mi paz se romperá”.