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| Jubilados de la EEE aún esperan sus fondos |
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El Fondo Global de Jubilación, de acuerdo con el artículo Nº 216 del Código de Trabajo, es el patrimonio de cada uno de los jubilados patronales y todo beneficiario podrá solicitar a su empresa la entrega de este fondo (como lo dispone dicho artículo).
Máximo Rodríguez Murillo y Darío Peralta Manzaba, jubilados de la EEE Inc. (Empresa Eléctrica del Ecuador), solicitaron a la Categ (Corporación para la Administración Temporal Eléctrica de Guayaquil) urgentemente la entrega de su fondo de jubilación para solventar los gastos del cáncer terminal que padecían. Lamentablemente, el compañero Máximo Rodríguez Murillo falleció.
Mientras que Darío Peralta M. se encuentra en peligro de muerte, sin embargo, el administrador de la Categ, después de varios meses, con fecha 7 de mayo de este año, les contesta a los familiares que “no acepta su pedido, debido a que la empresa no cuenta con la disponibilidad económica para atender estos requerimientos”. Lo insólito es que en declaraciones a un canal de televisión indicó que en su administración “se han logrado excelentes resultados, tanto que hoy la Categ dispone de un superávit de más de un millón de dólares”.
¡No es posible mantener un superávit, negando los legítimos derechos de los jubilados!
Con toda justicia y solidaridad humana, el Presidente de la República indulta a los presos con enfermedades terminales, mientras que la Categ desacata la orden impartida por el Ministro de Electricidad para que se entreguen los fondos legalmente solicitados.
Con el fin de evitar que otro jubilado fallezca por la demora en la entrega de su patrimonio, respetuosamente exigimos al Ministro de Electricidad y al Conelec (Consejo Nacional de Electricidad) que dispongan la entrega inmediata del Fondo Global a los jubilados mencionados.
Germán Huayamave León, ingeniero, Guayaquil |
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| A oscuras en Durán |
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La ciudadela Oramas González, que se encuentra ubicada junto al moderno mall Durán Oulet, que es el orgullo de nuestro querido cantón Eloy Alfaro, Durán, se encuentra en total abandono por parte de Emelgur.
La segunda entrada a la ciudadela, por el lado de dicho centro comercial, está totalmente a oscuras, no hay iluminación por cuanto las lámparas están dañadas, por lo que pedimos a la mencionada empresa eléctrica que arregle el desperfecto.
Por las noches se vuelve muy peligrosa nuestra zona y no se puede transitar porque la gente es asaltada.
Recordamos a Emelgur que nosotros, los moradores de este sector durandeño, pagamos en las facturas de servicio de energía eléctrica particular una tasa por el alumbrado público.
Miriam López P., Durán, |
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| El H. Vernaza en la historia |
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Haciendo una remembranza del antiguo Hospital General Luis Vernaza, vienen a la mente los efectos del movimiento subversivo que derrocó al gobierno el 28 y 29 de mayo de 1944, cuando el pueblo de Guayaquil junto con el Ejército se enfrentaron contra el cuerpo de carabineros fieles al Presidente de ese entonces.
Ciertas memorias observan el carácter del Hospital General de la Junta de Beneficencia de Guayaquil como el único de su género en la principal ciudad del Ecuador. Observando los hechos, el ejercicio de la medicina siguió establecido en el hospital de la Junta, cuyos médicos fueron y son personajes dignos del respeto que les impone importantes papeles en el campo de la medicina en calidad de notables.
El Hospital General de la Junta llevaba la vanguardia de mayor consideración en la república, siendo los médicos del puerto los más dedicados a la atención hospitalaria, al desarrollo de las ciencias médicas, a las obras de filantropía, como también en corporaciones de servicio. En los aciagos sucesos, los médicos del hospital plegaron a sostener a los pacientes mal heridos, al contar con el mejor servicio hospitalario porque dependía de la Junta de Beneficencia de Guayaquil –autónoma–, la que se ayudaba de la filantropía de la sociedad civil y del solidario esfuerzo de los médicos. El propio empresario español Manuel Janer fue a principios del siglo XX un importante benefactor para la Junta de Beneficencia de Guayaquil.
El hospital influye en la formación de médicos con respeto por la cultura general, en una preparación humanística que armonice con la práctica de la profesión. La preparación de los médicos en la facultad se complementaba con el entrenamiento en el hospital general, quienes aplicaban en mucho los principios de la medicina norteamericana y la europea. Así, en el caso del levantamiento de 1944, no es posible ignorar al Hospital General Luis Vernaza acogiendo a los pacientes en el triste momento que vivió la ciudad. En un pasado reciente, en la misma línea humanitaria, el hospital fue el baluarte en los cuidados de los enfermos por la epidemia de cólera que afectó a Guayaquil y al país. Nos resta espacio para seguir descifrando la evolución de los servicios médicos con sus grandes aciertos, pero es de interés conocerlo y prestigiar el esfuerzo de la Junta de Beneficencia de Guayaquil en el pasado, como también el gran impulso del presente en el progreso de la atención médica.
Roberto Vergara Noboa, doctor, secretario general de l. Junta de Beneficencia de Guayaquil, Guayaquil |
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| ¿Y el futuro del Archivo? |
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Al Archivo Histórico del Guayas lo defendemos. Estaban a punto de ser lanzados a la calle los papeles custodiados que hablan de nuestra historia.
Y esa “noticia bomba” que explotó fue porque el Banco Central estaba “desfondado” para gastos “superfluos” por tratarse de “viejos” papeles, pero resultó que de la noche a la mañana se ofreció como administrador de nuestro Archivo, que desaparecería con el tiempo como todo lo mal administrado por el Estado, fiándose en burócratas que bailan al vaivén político de turno. Pero aunque “viejos los papelitos”, son de igual o mayor valor que muchas piezas arqueológicas y coloniales que “vuelan” fuera del país. Y ya que el destino histórico ha hecho que el alcalde Jaime Nebot Saadi y José Antonio Gómez Iturralde sean parte de este caso, no les queda sino asumir los dos, como deber cívico-moral, lo más conveniente para la supervivencia del Archivo Histórico del Guayas. El Alcalde, legalizándolo como bien municipal, y su director siguiendo en su ruta de superación. Unidas las dos fuerzas de un par de ciudadanos conocidos por sus realizaciones concretas en diferentes aspectos por su ciudad, Guayaquil les expresa su beneplácito y, de ser necesario, aprobaría la creación de una junta de colaboradores con gente proba, que sí la hay todavía.
Olga Valverde de Caputi, Guayaquil
Aunque ya sabemos quiénes estarán manejando el muy valioso Archivo Histórico del Guayas, todavía su situación no se habría resuelto del todo, o al menos eso parecería, porque aún no se ha informado si ya les enviaron el dinero para continuar con sus labores.
Lo último que los ciudadanos supimos fue que nuestro Alcalde, para bien de esa entidad histórica y cultural, lo administraría; pero de ahí no se ha informado nada más.
Inés de Garcés, Guayaquil |
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| Debates en la Asamblea I |
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La Asamblea Constituyente ha empezado a debatir sobre el sistema que debe constar en la Carta Magna como principio regulador de la actividad económica de nuestro país, pudiéndose observar que en las intervenciones de algunos asambleístas afloran prejuicios y resentimientos sociales, sin razonar que la economía está sujeta a determinadas leyes que no pueden ser cambiadas caprichosamente por decreto ni con exabruptos emocionales.
Simplemente, la economía no se presta para la demagogia. Al proponer el cambio de la “economía social de mercado”, como consta en la Constitución vigente, por la de “economía solidaria”, algunos asambleístas dan la impresión de que ignoran la existencia del mercado o de que no les gusta esa palabra, sin darse cuenta de que, de todas maneras, el mercado existe y existirá mientras subsista el intercambio de bienes y servicios y el “sistema de precios” que es consustancial al mercado. Solo falta que absurdamente propongan también que se suprima el sistema de precios. Asambleístas, no traten de engañarnos. La “economía solidaria” que ustedes proponen no es otra cosa que la intención de quitar a unos para dar a otros y que siga la “fiesta” de los subsidios, para cubrirlos después con más impuestos, sin recapacitar que el desarrollo del país no se podrá lograr jamás con actitudes paternalistas, sino mediante un mayor apoyo a las inversiones y a las actividades productivas.
Por favor, asambleístas, si se proponen crear el bienestar de la nación, como es la obligación de todo “buen” gobierno, no propongan disparates ni insistan en perseguir incesantemente a la empresa privada, verdadero sustento del desarrollo de un país. El camino por el que ustedes quieren conducimos jamás nos llevará al “paraíso” que ilusamente nos ofrecen. Al contrario, nos hundiremos en mayor miseria y, entonces sí, ¡la miseria será de todos!
Felipe Orellana Albán, economista, Guayaquil
¡Auxilio, ya no sé quién soy! Hasta hace pocos meses, antes de la instauración de la politiquera y alzadedos Asamblea Constituyente –con muy honrosas excepciones (oposición)– creía que era ecuatoriano, pero ahora cierta asambleísta dice que este país es de distintas etnias y que cada etnia es una nacionalidad.
Contésteme, señora asambleísta, por favor, soy guayaquileño, mi abuela es de Los Ríos, mi abuelo español, mi otra abuela “manaba” y mi otro abuelo chileno, ¿de qué etnia soy entonces?; me declaro ignorante, ¿o es que acaso será que después necesitaremos los ecuatorianos visa para viajar por todo el Ecuador, por nuestro propio país?
¡Por favor, dejémonos de tantas payasadas, somos un pequeño territorio de 278.000 kilómetros cuadrados cuya nacionalidad nos la dieron a punta de sangre, sudor y lágrimas nuestros ancestros.
Antonio Salvatierra S., doctor, Guayaquil |
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| Debates en la Asamblea II |
En varias semanas más terminará, presuntamente, el plazo para la elaboración de la nueva Constitución de la República, y parece que los asambleístas se han olvidado de fijar pensiones dignas para los jubilados, a pesar de haber sido una promesa de campaña para alcanzar las dignidades que hoy ostentan y de haber recibido varias propuestas de la clase jubilada.
Nuestra aspiración es justa. En la actual Constitución reza que el jubilado debe gozar de una vida digna.
El acelerado proceso inflacionario que vive el país por factores externos e internos, y que golpea fuertemente a los irrisorios ingresos de los jubilados, amerita que los asambleístas cumplan lo ofrecido (para eso fueron elegidos) y fijen pensiones justas según los niveles de la canasta familiar tanto para los jubilados patronales como para los jubilados del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS).
No es posible que en nuestro país, con grandes reservas de petróleo, cobre, oro, plata, etcétera, el jubilado reciba $ 1 diario como pensión patronal, lo cual es inhumano. Los asambleístas hablan mucho de equidad, dignidad, de justicia social, sin embargo, las pensiones jubilares permanecen aún sin ser realmente socializadas.
Luis Martillo Monserratt, jubilado, Guayaquil
La Asamblea Nacional Constituyente (ANC) fue convocada con el propósito de redactar una nueva Carta Magna, es decir, suscribir un contrato social entre los ecuatorianos donde se determinen con claridad las normas generales de convivencia de la sociedad y se redefina la arquitectura institucional del Estado con base en una estructura jurídica y relación económico-política que permita edificar un país democrático, incluyente y solidario, donde el principio y fin de toda actividad humana –sin que esto implique una perogrullada– gire en torno al hombre.
Muchas son las expectativas frente al trabajo de la ANC, particularmente en aquello de producir una Constitución que sea resultado no de una imposición, sino de un proceso de diálogo que refleje, por lo menos en los temas básicos, un gran acuerdo nacional. Y es que los ciudadanos se pronunciaron abrumadoramente por un cambio radical en la forma de hacer política, dejando a un lado aquellas prácticas propias de la partidocracia y sus representantes que en estos 29 años de retorno a la senda democrática han sido responsables de que nuestro país haya hipotecado buena parte de sus intereses.
No hay cómo desconocer que en un principio, con la instalación de la ANC en Montecristi, se pensó en zarandear el establimiento, apostando a participar en el juego democrático de manera transparente, sin cartas marcadas. Sin embargo, la dictadura del número, al igual que en el pasado, se viene imponiendo como práctica legislativa. Entonces, con la fuerza que otorga la mayoría, se interpreta la decisión del pueblo, se observa la Constitución de 1998 solo en aquellas partes que no contradigan los postulados de la ‘revolución’, se dictan leyes y se aprueban resoluciones, indultos, amnistías..., descuidando la responsabilidad de esculpir con el debido tiempo y dedicación la cúspide de la pirámide kelseniana.
Solo así se entiende cómo los plazos previstos para la entrega de este documento han ido retrasándose. El tiempo se viene corto y el pueblo sigue esperando.
Giovanni Carrión Cevallos, economista, Guayaquil |
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| Debates en la Asamblea III |
Miembros de la Asamblea Constituyente estamos convencidos de la gran responsabilidad entregada a ustedes para el bien de nuestro querido Ecuador.
Los militares, policías en servicio pasivo, nos permitimos muy comedidamente solicitarles que se dignen elaborar un artículo de ley de seguridad social que diga que al militar o policía en servicio pasivo se lo jubile, ya que nosotros hemos aportado al Instituto de Seguridad Social por muchos años, cumpliendo con las leyes, reglamentos y las imposiciones requeridas para tener derecho a la jubilación.
Nosotros, por el tiempo de 15, 20, 25, 28 y más años hemos aportado al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social. Como civiles, no como militares o policías, somos marginados y perjudicados en nuestras pensiones que nos paga el IESS.
En la Ley de Seguridad Social Obligatoria, ni en la Ley 2001-55 de Seguridad Social legislan sobre mejoras civiles de retiro militar o policial.
En el Acuerdo y Registro Oficial del IESS en los aumentos de los años 2002, 2003, 2004, 2005, 2006, no se nos pagó el costo de vida, el decimotercero, decimocuarto, bono escolar; aunque en el 2007 y 2008 se pagó, pero hasta hoy no se nos cancela el costo de vida.
En los Registros Oficiales del 2003-2004-2005, etcétera, constamos en el aumento de pensiones del IESS, sin embargo, no nos pagan. Recién en el 2006 recibimos la decimocuarta pensión.
Ángel Olmedo Zambrano, Guayaquil
Con profunda pena veo cómo la Asamblea está promoviendo alterar nuestros símbolos patrios.
Viene a mi memoria desde mis primeros años escolares y el recuerdo de aquellos símbolos que en su época me enseñaron que debo amar a la patria sobre todas las cosas.
Pensar que esos símbolos serían alterados, me parece innecesario. Tenemos una Bandera y un Escudo hermosos no solo estéticamente, sino por todo lo que simbolizan. Cada detalle plasmado en ellos recuerda que Ecuador es un país lleno de historia, de valores.
¿Por qué la Asamblea pierde tiempo en algo que ya está consagrado, que nos hace sentir orgullosos porque son parte intrínseca de nuestra identidad? ¡No los destruyan, solo por su novelería o poca imaginación.
Daniela Enríquez, estudiante, Guayaquil |
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