- JUN. 19, 2008 - Foto - Editorial - EL UNIVERSO
Ahora les toca a ellos. El campesino del Litoral tiene la oportunidad de disfrutar de la bonanza internacional de la gramínea, pero el Gobierno se lo quiere impedir con el argumento de que primero debe bajar el precio interno; propuesta que se contradice con la explicación oficial de que la inflación es de origen internacional. Si es así, el precio no bajará, y tanto los consumidores como los productores saldremos perdiendo.
No es justo que el sacrificio recaiga solo sobre los hombros del campesino. Más apropiado sería permitirle que exporte. De ese modo se incentivará la producción y las próximas cosechas serán más abundantes. Y entonces el país entero ganará.