- JUN. 19, 2008 - Foto - El Gran Guayaquil - EL UNIVERSO
José Luis Cajamarca, de 65 años, a los 12 ya moldeaba figuras de yeso en su Cuenca natal. Cuando emigró a Guayaquil, a los 18 años, llegó resuelto a no abandonar la tradición que hoy mantiene vigente con cada plancha de yeso que elaboran sus hábiles manos.
Son hasta 110 diarias, cuenta. Para ello se levanta a las 02:00. Así aprovecha los rayos solares que ayudan al secado.
Añora los años noventa cuando el negocio era rentable y los yeseros recibían clientes cerca a la terminal terrestre. “Vendía hasta 400 mil sucres diarios”. Hoy no desespera, pues julio es un buen mes para ellos.