Les cuento, amigas y amigos de EL UNIVERSO, que hace un par de semanas trasladé mi domicilio legal a la nueva provincia de Santa Elena. Juan Arosemena Gallardo, miembro del nuevo Tribunal Electoral Provincial, me ayudó para lograr mi objetivo; así mi vida se entrelaza, profundamente, con una provincia más. Les digo el porqué. Morona Santiago fue la residencia de mis padres y allá mi familia vivió los momentos más interesantes de su vida; Loja es la cuna de mis abuelos maternos, cada rincón de esa hermosa tierra cobija raíces familiares; Pichincha me dio la formación profesional, allí di mis pininos en educación; Ambato, a más de ser hermosa, con belleza propia, es la residencia de familiares y amigos entrañables; Manabí y Esmeraldas, guardan sueños y fantasías; en Azuay residen ocho de mis hermanos con sus respectivas familias y alberga familiares y amigos que desde Sígsig emigraron a la cuna de la morlaquía; Cañar, me sobrecoge su gélida hermosura; Chimborazo me ofreció acceso a sus nevados; Imbabura me atrajo con sus lagos, montañas y la cordialidad de su gente; Los Ríos y El Oro esconden querencias íntimas; en Guayas trabajo más de treinta años y de Guayaquil he recibido los más grandes honores, uno de ellos, la posibilidad de servirla. Como pueden observar, amigas y amigos, me pertenezco al país; las divisiones territoriales no deben pesar en nuestros sentimientos ni resentimientos, porque son meras divisiones físicas que precautelan la unidad nacional en lugar de amenazarla.
-Cuando desde La Libertad quieran ustedes dirigirse hacia Montañita, les sugiero: Refinería-Cautivo-Ballenita-Ruta del Sol; este tramo ha sido asfaltado, aparentemente a conciencia; les recomiendo un paseo por esta zona; alegra el espíritu saber que sí se pueden hacer obras buenas. Al contrario, si desde Punta Carnero quieren ustedes trasladarse a Salinas, a través de la marginal costera, por favor no lo hagan, porque se encontrarán con una sarta de huecos profundos que permiten observar que el hermoso asfaltado que existía hasta hace contados meses era tan solo un lamido de gato de brea. ¿Quién lo hizo, quién lo fiscalizó, por qué este desperdicio? Pues no lo sé, que las autoridades respectivas lo investiguen.
-La educación, en esta nueva provincia, sufre de males históricos y presentes. Algunos colegios y escuelas fiscales no disponen de aulas confortables, de oficinas dignas, de patios libres de polvo, de profesores suficientes, de recursos económicos indispensables. Existen colegios que debido a su buen manejo son preferidos por los padres de familia. En marzo y abril estos centros tuvieron que recibir alumnos, por orden superior, sin contar con el número suficiente de profesores; hasta la fecha no se han creado nuevas partidas y los profesores que el año anterior trabajaron bajo contrato, pagados por los padres de familia, hoy no laboran por prohibición expresa; el dinero enviado para sustituir los 25 o 30 dólares de matrícula resulta insuficiente. Mientras no lleguen los nuevos profesores, los alumnos no reciben ciertas materias, ni se dispone de papelería, tizas o marcadores. Las buenas intenciones tienen prisa; su concreción compite con las tortugas.