Miércoles 18 de junio del 2008 | 08:20 Internacionales

Cumbre de UE busca evitar parálisis tras "no" irlandés a Tratado de Lisboa

AFP | BRUSELAS, Bélgica

Los líderes de la Unión Europea abren este jueves en Bruselas una cumbre de crisis tras el "no" irlandés al Tratado de Lisboa en la que buscarán evitar una nueva parálisis institucional y reafirmar la supervivencia del texto, a la espera de un soplo de vida el miércoles con su ratificación en el Reino Unido.

La cumbre estará centrada además en la cuestión del alza de los precios del petróleo y los alimentos que ha provocado protestas en toda Europa; y debería discutir si levanta las sanciones de la UE contra Cuba, durante una cena de cancilleres el jueves por la noche.

El rotundo "no" (53,6% de los votos) de los irlandeses al nuevo tratado europeo en el referéndum del pasado jueves parece retrotraer la acción a la cumbre de junio de 2005 celebrada días después del rechazo de franceses y holandeses a la Constitución.

Sin embargo, los fantamas despertados por el referéndum negativo en Irlanda no son, en principio, tan grandes.

"El 'no' de Irlanda al Tratado de Lisboa no debe significar que Europa tiene que entrar en la parálisis", dijo el miércoles el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, al marcar el tono de la discusión en la sesión plenaria del Europarlamento en Estrasburgo (este de Francia).

De su lado, el primer ministro esloveno Janez Jansa, cuyo país ejerce la presidencia de la UE, aseguró que Europa "no deja" de funcionar pese a la "decepción" irlandesa, aunque advirtió que no estaba previsto encontrar una solución milagrosa durante esta cumbre de dos días.

Los líderes europeos tienen previsto escuchar en su cena del jueves un primer análisis del "no" irlandés de parte del primer ministro Brian Cowen y podrían establecer una fecha para discutir posibles soluciones a la crisis, tal vez en su próxima cumbre de octubre.

Si bien nadie ha hecho referencia a ningún plan en particular, la esperanza es que los irlandeses vuelvan a votar el texto, quizás en el primer semestre de 2009, como ya les había ocurrido con el Tratado de Niza, que rechazaron en 2001 antes de aprobarlo con algunas modificaciones en 2002.

Para ello, y tal como lo anticiparon los cancilleres de la UE en su reunión del lunes, la intención es dar tiempo a Irlanda y al mismo tiempo continuar adelante con el proceso de ratificación en los ocho países que aún no han cumplido con ese trámite.

La posible ratificación del tratado el miércoles por parte de la Cámara de los Lores en el Reino Unido constituiría un soplo de vida y marcaría un punto de inflexión con respecto a la suerte de la malograda Constitución rechazada por franceses y holandeses en 2005.

En aquel momento, el Reino Unido y otros países habían suspendido de inmediato su proceso de ratificación, enterrando cualquier esperanza de superviviencia del Tratado Constitucional, que también requería la aprobación de los 27 miembros del bloque.

Con la intención de mostrar que el debate institucional no lo acapara todo, los líderes de la UE quieren dedicar buena parte de la cumbre a la mayor preocupación de los ciudadanos hoy en día: el alza de los precios del petróleo y los alimentos.

Según un proyecto de conclusiones de la cumbre obtenido, se pronunciarán el viernes a favor de medidas de "corto plazo" para los más afectados por el alza de los combustibles y la inflación, aunque rechazarán iniciativas fiscales más generales.

Por último, los cancilleres europeos deben decidir el posible levantamiento de las sanciones impuestas a Cuba en 2003 y actualmente suspendidas.

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