La actividad eruptiva en el volcán Cerro Azul, en la isla Isabela del archipiélago ecuatoriano de Galápagos, "desapareció completamente", informó hoy el Parque Nacional Galápagos.
El grupo de guardaparques que realizaba el monitoreo por tierra de la erupción del volcán Cerro Azul regresó a Puerto Villamil el pasado viernes, luego de varios días de vigilancia constante del volcán Cerro Azul, según el Parque Nacional.
"Ellos informaron que la actividad eruptiva empezó a disminuir considerablemente entre el lunes y martes, hasta que finalmente dejó de emitir material piroclástico", indica un comunicado del Parque.
Se confirmó, además, que los sitios de anidación de tortugas gigantes localizadas en los lugares denominados Los Cráteres y Los Pegas, adjuntos al Cerro Azul, no se vieron afectados.
Asimismo, asegura que tampoco las tortugas gigantes de Cinco Cerros, conocidas como tortugas aplastadas, corrieron riesgo alguno.
La lava destruyó aproximadamente diez hectáreas de vegetación tanto endémica, como introducida, indica el Parque al señalar que la lava emanada por el volcán se sobrepuso a la petrificada de la erupción de 1978.
Aclara que las constantes lluvias que se presentaron en la zona de la erupción impidieron la formación de incendios forestales.
En los próximos días técnicos del Parque Nacional Galápagos realizará un nuevo sobrevuelo del volcán Cerro Azul para estimar la zona afectada y el recorrido de la lava volcánica.
El volcán Cerro Azul, de 1.668 metros de altitud, que entró en un proceso eruptivo el pasado 29 de mayo, es el segundo más alto del archipiélago, luego del volcán Wolf, otro de los cinco activos de la isla Isabela.
El archipiélago de Galápagos, ubicado en el océano Pacífico a unos mil kilómetros de las costas continentales ecuatorianas, fue designado Patrimonio Natural de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), en 1978.