- JUN. 16, 2008 - Foto - Cultura - EL UNIVERSO
La presentación del libro El arte secreto del Ecuador precolombino se efectuó el pasado jueves.
Varios de los investigadores que participaron en la elaboración del libro El arte secreto del Ecuador precolombino intervinieron en la presentación del volumen, en Guayaquil, el pasado jueves. La primera en tomar la palabra fue la arqueóloga Karen Sthotert. Indicó que “las fotos de las piezas son soberbias, captan el encanto de las esculturas en piedra, cerámica y metal.
Las piezas de arte son sorprendentes, los invito a mirarlas para gozar de la creatividad humana allí expresada”.
Añadió que los ancestros dejaron sus huellas en sitios arqueológicos y su creatividad se plasmó en lo que los arqueólogos llaman objetos de arte.
Sthotert consideró que conocía a nuestros aborígenes “por medio de las huellas que dejaron. Conocer a personas diferentes de nosotros que viven otras realidades y mirar al pasado, ambas siempre han sido actividades productivas e inspiradoras... No es accidente que el arte innovador del siglo XX fue inspirado por el arte primitivo así llamado, me refiero a Picasso, Gauguin, Rivera y el arquitecto Frank Lloyd Wright”.
Daniel Klein, editor de la obra junto con Iván Cruz, dijo que hacer este trabajo fue una aventura iniciada hace casi tres años, cuando se dieron cuenta de que el arte y objetos del Ecuador eran pocos conocidos fuera del país y “que los elogios van para las culturas precolombinas de México y Perú y el arte metalúrgico en especial de Colombia y Centroamérica, pero muy poco para nuestra tierra”.
El escritor Javier Ponce, ministro de Defensa, es el autor del catálogo de la obra. Él citó a manera de poema la importancia del volumen El arte secreto del Ecuador precolombino. Mencionó que los objetos que se fotografían en este “desaparecen como tales para alcanzar la dimensión de inquietantes manifestaciones estéticas, objetos que a su vez inventan nuestra memoria, que eternizaron un pasado que apenas podemos imaginar, el olvido entonces se vuelve paradójicamente memoria”.
Añadió que este libro no pretende ser el testimonio de una cultura, sino que quiere establecerse como una manifestación estética sin tiempo y en un espacio casual, del cual ha tomado un nombre, Ecuador.
“Este libro marca una ruptura, nos pone frente a un espacio indeterminado, un vacío de memoria, una narración conmovedora del olvido. Muerte, magia y chamanismo, máscara y ritual son las constantes con las que intentaron los pueblos salvarse del olvido, fundando la incertidumbre, reconociéndose en el misterio de una interrogante como nacimiento y fin de la humanidad”, mencionó.
Las fotografías de la obra son del francés Pierre-Yves Dhinaut. La publicación nació bajo los sellos editoriales Cinco Continents de Milán, Italia, y del Museo de la Casa Alabado de Quito, Ecuador. Entre los especialistas que escriben constan Sthotert, Richard Lunniss y Clemencia Plazas.