lunes 16 de junio del 2008 Columnistas

Sufrimiento silencioso del feto

¿Puede sufrir, sufre el feto? Es la pregunta que entidades y científicos humanistas se han esforzado en responder. Quieren adentrarse en el corazón de lo humano y no ahorran esfuerzos para  reconocer con creciente claridad a esta persona, que no es menos humana por ser pequeña e indefensa. Quieren ayudar a que se tenga en cuenta al no nacido. La agencia Zenit hace conocer los resultados de estos esfuerzos científicos.

Algunos médicos consideran que el feto no puede sentir dolor, porque aún no es consciente. Esta opinión, alineada con el  dicho  “ojos que no ven, corazón que no siente”, robustece la indiferencia ante los no nacidos.

El libro Dolor neonatal: sufrimiento, dolor y riesgo de daño cerebral en el feto y en el no nacido, editado por miembros del departamento de pediatría, obstétrica y medicina reproductiva de la Universidad de Siena, ofrece las evidencias obtenidas por  nueve expertos por medio de técnicas  de ultrasonografía tridimensional y cuadridimensional.

Estos expertos afirman que el recurso de estos medios  técnico  científicos les ha permitido observar que el feto reacciona a estímulos específicos y llegar a una evaluación más detallada del feto. El feto, según estos expertos, desarrolla primero el sentido del tacto. Los últimos experimentos muestran que la memoria funcional, que los recién nacidos ejercitan, comienza antes del nacimiento. El no nacido también escucha sonidos, entre ellos, la voz de su madre. Los recién nacidos han mostrado que reconocen la música que la madre escuchaba durante el embarazo.

Kieran O’Donnell y Vívete Glover, miembros del Instituto de Biología Reproductiva y de Desarrollo, Instituto del Colegio Imperial de Londres, afirman, como conclusión de sus observaciones, que el estrés maternal influye en el desarrollo del feto.

En casos de intervenciones médicas realizadas en fetos, estos se retiran desde las 12 semanas, si son tocados, y reaccionan  desde las 16 semanas de gestación.

Estos científicos siguen estudiando para descubrir con exactitud cuándo el feto comienza a sentir dolor y desde cuándo empieza a adquirir conciencia.

Otro científico, Kanwaljeet Anand, mientras fue médico residente de un hospital británico, pudo observar el grave daño causado a bebés prematuros, por ser operados sin anestesia. Observó que bebés de hasta dos semanas de gestación mostraban reacción al dolor, al ser pinchados por una aguja.

Este mismo científico, con nuevas observaciones  realizadas en el hospital infantil de Arkansas, declaró al diario The New York Times que los fetos pueden sentir dolor a más tardar desde la 20ª semana de embarazo. The New York Times descubre las implicaciones de estas observaciones científicas en el debate sobre el aborto, pues reconocer que el feto siente dolor es argumento sólido para reconocerlo como persona.

Defensores del aborto  se están poniendo tras una nueva trinchera: hay que defender la vida –dicen– pero “la vida digna”. No dicen, no pueden decir, quién tiene derecho de calificar la vida como digna o indigna. La  “nueva era” señala como características de la vida digna la comodidad, la utilidad, la productividad material; excluye la gratuidad, perfume de la humanidad.
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