- JUN. 16, 2008 - Foto - El País - EL UNIVERSO
“Los trabajadores que vienen de afuera no hacen problema si tienen que trabajar más de doce horas. La gente de aquí es puntual cuando llega la hora de salir”. Esta versión de la administradora de un hotel de Puerto Ayora, cuyo nombre lo omitimos, refleja el criterio de decenas de empleadores que prefieren contratar a personal del continente para tareas domésticas o de otras áreas.
Estimativos del Ingala refieren que unas 3.000 personas laboran en el servicio doméstico, de la construcción, agricultura y servicios. Fabián Zapata, gerente del Ingala, menciona que personal de control de residencia realiza permanentes operativos para evitar que personas indocumentadas laboren clandestinamente, pues estas son susceptibles de explotación laboral.
La administradora hotelera acepta que es más productivo contratar personal foráneo. “Ellos vienen a trabajar y si se necesita que laboren en su día libre, lo hacen sin inconvenientes mientras se les reconozca algo”, señala. Eso sí, aclara que en su caso los contratos los registra en el Ingala.
“Ahora sí está jodido. Están revisando, en cualquier momento caen y piden los papeles”, afirma la mujer.
Los contratos que registra el Ingala, para permitir que el obrero labore durante un año, deben establecer sobre todo el sueldo que percibe el empleado, que es más alto en el 50% al del continente.
No obstante, algunos trabajadores de hoteles y locales comerciales refieren que el promedio es de $ 300 al mes. Pero el básico de un empleado en general es de $ 422. “Qué más queda, si uno viene acá y tiene algo seguro por un año”, dice la empleada de un almacén.