Mejor que Brasil
Su amor de juventud fue Brasil, un país que lo sedujo a los 22 años cuando comenzó a recorrerlo asiduamente para adquirir música de esa nación para tocarla en los programas que tenía en la naciente radio 11Q, de la que dice fue cofundador con tres amigos.
“De Brasil me gustó su música, sus playas, su alegría, su gente, su cultura, su amor al turismo y la cordialidad para atender a los visitantes”, señala el guayaquileño Orlando Vera (54 años), mejor conocido como Orlandiño por su pasión por ese país que conoció a través de ciudades como Río de Janeiro, Salvador de Bahía, Recife, Pernambuco y Canoa Quebrada.
Sin embargo, no cambiaría ninguno de esos balnearios por su querida Canoa, a la cual llegó hace dos años buscando un sitio para retirarse, relajarse, disfrutar; “ya estaba cansado de las grandes ciudades. La tendencia en todo el mundo es buscar pueblos tranquilos para residir”, señala este artesano que aprendió su oficio imitando a los artesanos que conoció en Brasil. “Este trabajo es la mejor manera de viajar, conocer, sobrevivir; uno puede movilizarse siempre a un nuevo sitio para ofrecer su mercadería”, dice Orlandiño, quien antes de mudarse a Canoa residió catorce años en Salinas, desde donde fundó y apoyaba a un club infantil de fútbol en Guayaquil llamado Pa’ Frente Brasil, el cual recibía también la colaboración de futbolistas como el ecuatoriano Holger Quiñónez y el brasileño Sebastián Lazaroni.
Hoy, agrega que ya no se moverá más. Aquí en Canoa ha encontrado su hogar, su gente, su ambiente. Y también el sitio para tocar sus discos antiguos con música de los brasileños Rita Lee, Caetano Veloso, Fabio Junior, Roberto Carlos y José Augusto, artistas que le ponen sabor a sus jornadas laborales, las cuales pronto espera combinar con la hotelería, porque está construyendo un pequeño hospedaje. Pero dice que las artesanías seguirán siendo su “machete más filudo” para sobrevivir mientras disfruta y trabaja junto al océano manabita.