‘Ya no discutimos, pensamos con más inteligencia’
Hace casi cuatro años, exactamente el 4 de julio del 2004, leí la carta de Amalia Rodas, quien se preocupaba porque su hija de 5 años presentaba síntomas de una baja inteligencia emocional y quien la respondió fue el psicólogo clínico Wilson Betancourt Zamudio.
Me identifiqué con la carta porque yo también tenía hijos pequeños, una hija de 7 años y dos de 11 y 16 años. Mediante esta entendí que también mis hijos tenían una baja inteligencia emocional ya que por todo discutían y se irritaban, incluso el mayor se encerraba en su cuarto casi todo el día después de que llegaba del colegio, pasaba solamente frente al computador casi siempre con semblante depresivo.
En esa época me contacté con el centro de atención psicológica Ceprivap dirigido por Betancourt y solicité una cita para llevar a mi esposo e hijos. Allí los psicólogos me explicaron el proceso que debíamos tener para llegar finalmente a terapia de familia. Seguí todas las indicaciones, primero fuimos nosotros como padres y luego llevé a mis hijos uno por uno hasta que finalmente tuvimos sesiones de familia que realmente fueron de gran ayuda.
Hace poco mi esposo y yo decidimos que nuestros hijos debían aumentar su coeficiente emocional y aprender a educar las emociones. Por eso los enviamos a tal centro y realmente estamos convencidos de que sí es posible hacerlo. Ellos tienen mayor autocontrol y sus relaciones con las demás personas también han mejorado mucho. Son chicos sanos y productivos. Mi hijo mayor ahora tiene 20 años, estudia medicina en la universidad y su actitud ha cambiado positivamente e incluso he notado que lleva una muy buena relación con su enamorada. Leer la carta de ‘El Especialista’ fue lo mejor que me ha pasado.
Martha Lucía
Guayaquil
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