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Edición del DOMINGO 15 de Junio del 2008 EL UNIVERSO inicio e-mail
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Estilos, de papás en familia
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¿Qué tipo de padre cree usted que prevalece en nuestra sociedad?

Los padres tienen la misión de guiar a sus  hijos, pero la forma en que lo hagan marcará la diferencia. Se puede optar  por ser el confidente, el protector, el exigente, el indiferente, entre otros. La Revista le presenta las diferentes formas que se suelen asumir para enfrentar este reto. ¿Con cuál se identifica usted?


Desde hace varios siglos han existido algunos estilos de paternidad, solo que en los recientes años, con el avance de la psicología social basada en investigaciones científicas, se han podido clasificar con mayor precisión las diferentes manifestaciones de cómo los padres actúan con sus hijos en el ambiente familiar.

Psicólogos clínicos y orientadores familiares, Samuel Merlano, Jorge Tello, Octavio Justiniano y Melba Ribadeneira de Paz, mencionan que las actitudes que tomen los padres pueden ser vistas desde el enfoque de su personalidad, estados de ánimo o en la participación dentro de la familia.


El amigo
Es el papá que comparte varias afinidades con sus hijos, por la música o el deporte, el que dejó de lado la formalidad y diplomacia en el trato diario. Quien se debate entre la calma y el caos, entre la armonía o una verdadera batalla campal.

Pero, ¿se puede ser amigo y padre al mismo tiempo? La nueva generación de padres (hasta los 55 años, aproximadamente) intenta ser más permisiva y “buena onda”.

Las razones pueden ser muchas. En el libro “Viva la diferencia”, de la psicóloga chilena Pilar Sordo, se dice que talvez aquellos padres no se sintieron a gusto con la rígida educación que recibieron y por ello actúan de forma opuesta.

Otras causas que han influido a este cambio de actitud, según Melba Ribadeneira de Paz, psicóloga clínica y magíster en Terapia Familiar, son el adelanto tecnológico en las comunicaciones, porque otras culturas han terminado por influir en la local, y la crisis económica, que llevó a los padres a dejar su rol de educadores en manos de otras personas.
Jorge Tello, psicólogo clínico y consejero familiar, resalta que es importante considerar que no existen ex padres, pero sí existen ex amigos.

Ante esto, los padres deben ganarse la confianza de los hijos llevando una vida ejemplar. Así ellos podrán hablar libremente sobre cualquier tema y no se sentirán defraudados si papá establece límites”.

Para Ribadeneira, los padres sí podrían asumir ciertas actitudes propias de los amigos: aceptarlos tal como son, por ejemplo; pero coincide en que existen limitantes entre la actitud permisiva y la personalidad del niño o adolescente, y esa actitud debe tratar de llegar a un balance óptimo entre las dimensiones paternales, de control o animación.

Porque los padres, sin duda, quieran o no, tienen una jerarquía superior como educadores y protectores de la vulnerabilidad de sus hijos, que va quedando atrás a medida que ellos se  desarrollan.

Entonces la tarea es difícil. Pedro,  de 19 años, y su padre, que ya pasa los 50, llevan una relación de amistad. Pedro considera a su padre como su mejor amigo y consejero. Ellos comparten afinidades, pero hablan de diversos temas: la universidad, las fiestas, los amigos, el trabajo, la política, entre otros; mas enfatiza que aunque bromean mucho, nunca lo tutea. El padre se ha ganado admiración y respeto, siendo una persona correcta y amable. Pedro indica que casi nunca tienen problemas y desde que él era pequeño han hablado con la verdad, lo que les ha ayudado a ser unidos en las buenas y en las malas.

En fin, el considerar “pana” al padre puede criar hijos sin límites, y eso es un peligro para la sobrevivencia; pero con las medidas respectivas, estos pueden ser los que mejor y con mayor facilidad lleguen a comunicarse.


El padre-padre
Es aquel que asume su rol y se siente contento de su función, pero consciente de sus limitaciones y capacidades, según Samuel Merlano.
Sin mayores culpas, sabe que debe buscar día a día nuevas formas para acompañar y educar a sus hijos, pues eso le va a suponer a él también un proceso de adaptación y crecimiento.

Este es el mejor estilo o nivel en la función de ser padre; tiene afecto, disciplina, comunicación y con sus valores da ejemplo a sus hijos. Siempre quiere ser mejor y tiene un buen sentido de autocrítica.

Al mismo tiempo es un padre intenso, porque vive con una profunda emoción la relación con el hijo. También es responsable, a tal punto que quiere vivir equilibradamente con su pareja la relación con el hijo y dedicarle el 50 por ciento de su tiempo.  Asimismo es adaptativo, pues se responsabiliza del cuidado de los hijos porque entiende que es de justicia y, básicamente, porque se lo pide su pareja.


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