I-Limb, una prótesis con cinco dígitos mecánicos, se impuso a los otros tres finalistas nominados al galardón MacRobert. Más de 200 personas se han beneficiado de esta tecnología, incluyendo varios soldados estadounidenses que perdieron miembros en la guerra en Iraq.
El aparato vio la luz en Escocia en 1963 como parte de un proyecto para ayudar a los niños afectados por los daños ocasionados por el medicamento Talidomida.
El complejo dispositivo finalmente fue puesto a la venta en julio del 2007. Es producido por una compañía llamada Touch Bionics con base en Livingston (Escocia).
Según sus creadores, la I-Limb se ve y actúa como una mano real humana. Y ha abierto la puerta a una nueva generación de aparatos de prótesis cuyo avance más importante es la tecnología de dedos multiarticulados.
“Es una invención realmente fantástica. Cuando me pusieron el brazo comencé a llorar. Fue la primera vez en 21 años que pude abrir una mano. Puedo levantar el pulgar, agarrar un bolígrafo y muchas cosas que no podía hacer antes”, señaló Ray Edwards, quien fue una de las primeras personas que recibió la prótesis.
Los tres finalistas que compitieron con la I-Limb fueron un sistema robótico diseñado para cuidar millones de muestras biológicas a temperaturas de -80°C, un sensor químico diminuto que puede detectar las primeras etapas de una enfermedad y un convertidor catalítico que limpia emisiones contaminantes en autos de diésel. La tecnología de I-Limb se impuso a los otros competidores y recibió el premio de la Real Academia de Ingeniería del Reino Unido, en una ceremonia en Londres.
Tal como explican sus creadores, la mano tiene dos características únicas. La primera es que se colocó un motor en cada dedo, con lo cual pueden funcionar y ser articulados de manera independiente. La segunda es que el pulgar puede rotar 90 grados, como lo hace un pulgar humano.
Aunque otras compañías y organizaciones alrededor del mundo, incluida la NASA, han desarrollado manos más avanzadas, la I-Limb es la primera que está disponible comercialmente. La I-Limb no requiere cirugía para colocarla en el paciente ya que esta tiene dos electrodos que se ponen sobre la piel y que pueden captar señales mioeléctricas.
Hasta ahora, I-Limb ha sido usada por más de 200 pacientes en todo el mundo, incluido Juan Arredondo, un sargento retirado del Ejército de Estados Unidos que perdió la mano en Iraq en el 2004.
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