Domingo 15 de junio del 2008 El Gran Guayaquil

“Es vital ser responsable para educar a los hijos”

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”A veces me visitan en el trabajo”, dice Luis López, padre de Franklin, Édison y Edmundo López Armas, quien vive en Venezuela.

Los ojos le brillan al recordar con entusiasmo el negocio de confección de zapatos que tuvo de joven, pero cuando se le pregunta cómo pudo sacar adelante a su familia, no duda en responder que ha sido gracias al trabajo de chofer en la Dirección Provincial de Educación.

Allí, Luis López Navarrete, ambateño, de 67 años, trabaja desde hace 33. 

Él vino a Guayaquil a los 14 años, aquí se casó a los 18 con Mery Armas, madre de sus tres hijos: Edmundo, ingeniero en computación, quien reside en Caracas, Venezuela; Franklin, licenciado en Literatura, de 45 años, casado y con tres hijos y, Édison López, de 36 años, licenciado en Informática, quien tiene un hijo. Él está aplicando para entrar al magisterio.

“Cuando me casé a los 18 años, ya tenía experiencia en la confección de calzado de la marca California, me especialicé en hacerlo para niños”, comenta don Luis. La zapatería funcionó en su casa, en el Guasmo Central, por algunos años. Sus hijos, aún pequeños y su esposa ayudaban en el negocio. Pero llegó un día en que López dijo ‘hasta aquí, ya no quiero que ni mi esposa, ni mis hijos trabajen’, así que dejó el negocio. “Gracias a Dios me salió este trabajito en la Dirección de Educación”, comenta. Su sueldo bordea los $ 400.

Sus hijos se formaron en los centros educativos Domingo Comín y Vicente Rocafuerte. Cada uno eligió la especialidad que quiso, pero lo que siempre les quedó claro a ambos es que sin la disciplina necesaria, en la vida, no se llega a ninguna parte. “Me retiré de la Universidad dos veces, pero mi padre siempre fue comprensivo en esto.

Su firmeza de carácter, finalmente me hizo reflexionar y terminé mis estudios”, recuerda Édison.

En cambio, Franklin, dice que el ejemplo de su padre lo siguieron sus hijas, de 17 y 18 años, ambas abanderadas del plantel. “Este año la primera de mis nietas le entregó la bandera del pabellón nacional a su hermana, ambas estudian en el colegio Baltasara Calderón. Esto me conmovió mucho, hasta lloré”, acotó don Luis.
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