Cuando José Luis Durán llegó de España, en 1994, para trabajar en Carrefour, importante minorista francés, no hablaba el idioma.
Una década después, Carrefour nombró a Durán, de 41 años, su director ejecutivo. Fue el primer extranjero en ocupar ese puesto.
Más de medio siglo después de los primeros pasos hacia una unión económica europea, las compañías europeas derriban la barrera que reservaba sus puestos más altos para un nativo.
A medida que crece la presión sobre los negocios europeos para globalizarse, destaca la ventaja de contratar ejecutivos que conocen el mundo de los negocios internacionales y tienen experiencia en integrar empleados y operaciones entre diferentes culturas.
Conforme el capital se vuelve global, las compañías europeas, cada vez más hambrientas de capital privado, reclutan gerentes por su desempeño en lugar de su nacionalidad, señal para los inversionistas de la seriedad de la compañía.
El ascenso de Durán no es un caso aislado. En 2005, Unilever nombró a un francés para dirigir la multinacional angloholandesa, su primer director ejecutivo que no era inglés ni holandés. Un año antes, Gucci Group de Italia, controlado por la familia Pinault, de Francia, contrató como director a un holandés que había trabajado en Unilever.
En las economías europeas más grandes, los mercados bursátiles nacionales tienen un aspecto más internacional. En Gran Bretaña, por ejemplo, 34 de las 100 compañías en el índice FTSE 100 tienen directores ejecutivos no británicos. Mientras que la lista hubiera incluido, hace una década, a muchos ejecutivos de naciones de habla inglesa como Estados Unidos, Australia o Irlanda.
En Francia, 7 de las 40 compañías en el índice CAC 40 tienen directores ejecutivos no galos, comparado con 1, hace una década; en Alemania, 5 de las 30 compañías del índice DAX son dirigidas por extranjeros, hace 10 años no había ninguno.
Expertos aseguran que la diversificación apenas comienza, porque la mayoría de las compañías europeas aún es encabezada por nativos.
Sin embargo, los días del capitalismo nacionalista están contados.
Una razón del cambio es la entrada de extranjeros a puestos ejecutivos. El consejo ejecutivo de Unilever, integrado por seis miembros, que es la fuente probable del siguiente director ejecutivo, está conformado por un francés, dos indios, un surafricano y dos estadounidenses.
“Lo llamo la tropicalización de Carrefour”, dijo Durán, hijo de padre español y madre alemana, que creció en Madrid hablando español y alemán. “Eso dice que es un grupo abierto y no toma nada por hecho”.
La cacería de gerentes transculturales llega en un momento crucial. Conforme los mercados tradicionales en Europa y Estados unidos crecen más lento, las compañías enfrentan una mayor competencia por la globalización. La experiencia global es más valorada que la habilidad para recortar costos.
Las compañías estadounidenses han contratado una ola de directores ejecutivos extranjeros. Sin embargo, las barreras culturales más grandes pueden estar en Europa, donde el idioma y las costumbres laborales varían de un país a otro.