Barack Obama es el vencedor, e Internet se está llevando los aplausos.
En sus comentarios sobre la campaña primaria presidencial del Partido Demócrata, el bloguero conservador Andrew Sullivan elogió el éxito de Obama para dominar la “política de Facebook”. The Atlantic Monthly, en un artículo muy debatido llamado “HisSpace”, describía lo que el aparato de recaudación de fondos de Obama le debe a sitios como MySpace, Twitter y YouTube.
Obama no es el único que está usando Internet. Lo que lo diferencia es el estar abierto a las contribuciones de aquellos que están fuera de la organización de la campaña. Como le dijo el candidato a la revista Time: “Había involucrados unos jóvenes increíblemente creativos, y creo que lo que hicimos bien fue darles mucha libertad para experimentar, probar cosas nuevas y dedicarle a eso importantes recursos’’.
Por ejemplo, el video Yes we can, con palabras de Obama y música de Will.i.am, de Black Eyed Peas, ha sido visto más de 18 millones de veces en la red, primero en YouTube y ahora en el portal de la campaña de Obama, my.barackobama.com. Y el afiche de Obama, inspirado en la famosa fotografía del Che Guevara, creado por el artista callejero Shepard Fairey.
La receptividad de su campaña a tales influencias de abajo hacia arriba plantea una pregunta: ¿Es posible que el candidato base su planteamiento en el espíritu comunal e informal que fomenta Internet?
Como Garry Wills señala en The New York Review of Books, la caracterización que Obama hace de sí mismo como un “candidato imperfecto’’ usa la idea de Lincoln de que “el llamamiento del preámbulo a ‘una unión más perfecta’ ha iniciado un proyecto, hacer de la Constitución un medio para su propia trascendencia’’.
La noción de Obama de mejora permanente refleja algo más novedoso: los principios de colaboración y descentralización que hay detrás de proyectos en la red como Wikipedia y el movimiento a favor de programas gratis y de código abierto.
Las cualidades para describir su campaña, apertura, transparencia y participación, combinaban perfectamente con Internet, señala Obama. Y bien pueden ser las cualidades que lo conviertan en el primer auténtico “wiki-candidato”. Wikipedia es la enciclopedia en línea actualizada por millares de contribuidores en el mundo. No hay un director único, ni expertos para sus 2,4 millones de artículos en inglés. Cualquiera puede realizar cambios inmediatamente (wiki-wiki significa rápido en hawaiano).
Yochai Benkler, catedrático de Derecho de Harvard cuyo libro The wealth of networks es un manifiesto para la colaboración en Internet, señala una diferencia básica entre la estrategia de Obama y la de sus principales rivales: “En las páginas web de McCain y Clinton hay una pantalla transaccional. Sólo interesa el dinero. Dona y luego podemos crear una relación. En Obama es al revés: crea una relación y después dona’’.
Ayudado por un ejército de pequeños donantes, Obama ha creado una maquinaria histórica de recaudación de fondos; a principios de año consiguió cerca de un millón de dólares en Internet.
La recaudación por Internet de McCain ha sido insignificante. Hay miles de personas que trabajan en la red para generar entusiasmo por la campaña de Obama, algunos incluso ligeramente burlones como Barackobamaisyournewbicycle. com.
Por su parte, Obama refleja la visión utópica, creadora de comunidades, que es tan vital para Internet.
Algunos activistas de Internet se muestran escépticos: “La campaña de Obama sigue siendo básicamente una operación de arriba a abajo’’, escribía en un mensaje de correo electrónico Markos Moulitsas Zúniga, de la influyente página web DailyKos.
Para un candidato, siempre existe el peligro de “hacerse vulnerable dando a los participantes control sobre partes de la empresa’’, puntualiza Benkler. Obama tiene que caminar con cuidado por esa cuerda floja. Una cosa es a ayudar a popularizar una campaña, y otra muy distinta influir en la política.