Domingo 15 de junio del 2008 Gente

El desafío de papás y papacitos

Stephanía Baldeón

Actores y presentadores de televisión comparten experiencias vividas con sus pequeños hijos, en este Día del Padre.

Son algunos de los actores y presentadores más populares de la pantalla chica ecuatoriana, en buena parte por su “pinta y su talento”, según dicen los productores de los programas en los que aparecen. Sin embargo, fuera de TV hay un papel que les encanta desempeñar: el de padres. Pero no se enojan si en la calle alguna admiradora los llama “papacito”.

Paul Martin (El secreto de Toño Palomino), Víctor Hugo Cabrera (graba El Garañón del millón), Gustavo Navarro (en julio estrenará programa de variedades en Canal Uno), Andrés Guschmer (Deporte Total) y Xavier Pimentel (La Noche) comparten sus experiencias en la formación de sus pequeños hijos.

Hace un año y cuatro meses el actor peruano Paúl Martin, de 41 años, se convirtió en padre. Entre risas dice ser un “experto en cambiar pañales, hacer biberones y narrar cuentos”, gracias a la llegada del pequeño Maurice. “Me cambió la vida. Es mi razón de levantarme y acostarme, mi gran ilusión”.

Anota que la emoción más grande que le ha dado su bebé fue escucharlo decir “papá” hace dos semanas. “Fue dulce, me llenó el corazón”.

Martin señala que se sorprende cuando las mujeres le manifiestan su admiración. “Un día se me acercó una chica y me dijo: Tu hijo es muy lindo, ¿por qué no me haces uno a mí?”.

El corazón del actor colombiano Víctor Hugo Cabrera, de 39 años, quien no tiene pareja, está ocupado con el amor que le profesa a sus hijos Jacobo (7 años) y David (4). El popular Méndez, de la telenovela Hasta que la plata nos separe, asegura que lucha porque los extensos tiempos de grabación dentro o fuera de su país no le impide disfrutar de sus “chinos”.

“No poder compartir con ellos todos los días es frustrante, los llamo de día y de noche. Cuando están conmigo los baño, llevo al colegio, caminamos y conversamos, son todo para mí”, manifiesta.

Cabrera señala sentirse halagado cuando las mujeres le lanzan piropos. “Le doy gracias a Dios por esa fortuna y por tener talento”. Cuenta que se alimenta sanamente y hace deporte.

A sus 38 años, Gustavo Navarro es padre de dos niñas, Ana Victoria (de 5) y Julia, de 12 días de nacida. Para él esta experiencia implica un aprendizaje diario. “A Ana Victoria le curaba el ombligo, la bañaba y ahora que vive conmigo soy todo para ella. Con Julia estuve el día de su nacimiento y espero ansioso que llegue en julio para tenerla a mi lado (está en Estados Unidos)”. Lo más difícil que ha hecho como padre es ayudar a Ana Victoria a entender y superar la separación de su mamá.

Navarro asegura haber recibido más de un piropo y señala, con picardía, que eso lo ha puesto al borde del pecado. “Sé que tengo que cuidarme, por eso busco el equilibrio”. Dice que se mantiene en forma practicando deporte.

Para el presentador deportivo Andrés Guschmer, padre de Alina (3), Lucas (4) y Luciana (7), el amor y la comunicación son la base de la crianza.

Por ello, en medio de viajes e imprevistos  de trabajo que lo ausentan de su hogar a veces por días, se las arregla para compartir con sus hijos los deberes y salidas recreativas. “Jamás falto a sus presentaciones escolares, son mi orgullo más grande, somos muy unidos”, dice el conductor, de 29 años.

Andrés confiesa no sentirse atractivo, pero recuerda una escena que le causó asombro. “Salía de un concierto y una chica, un poco tomada, me pidió que le diera un beso. Le dije nervioso, atrás viene mi esposa y salió corriendo”. Guschmer complementa con el gimnasio su rutina familiar y laboral, además de una dieta balanceada.

“De todos los personajes que me ha tocado interpretar como actor, el papel más difícil es el que me dio la vida: ser padre”, asegura el actor, y actual conductor del programa La noche, Xavier Pimentel.

Su hija Rafaella tiene 10 meses de nacida y es su mayor alegría. “Cuando la tuve por primera vez en mis brazos no paraba de llorar”, afirma.

Lo más duro como padre, comenta, fue su separación conyugal. “Quiero para mi hija lo mejor, pero me duele la idea de que ella abra sus ojos y no me vea a su lado”. Define a su primogénita como una niña feliz y engreída. “Yo le doy el biberón, le canto y ella baila y se ríe”.

Le causa gracia ser catalogado como atractivo y asegura que no hace nada en especial para mantenerse en forma. “Me divierten esas cosas, creo que tengo más que ofrecer por dentro que por fuera”.

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