La operación, supuestamente, estaba prevista para el 20 de mayo. Pero fueron delatados.
Las acciones de inteligencia, que se extendieron por 45 días, permitieron la detención de tres colombianos y un ecuatoriano que presuntamente tenían un plan para asesinar al presidente Rafael Correa, aunque en las versiones que rindieron ayer en la Policía Judicial, dejan cabos sueltos respecto a nombres y lugares en donde se planificaba la operación.
Ayer, una de las primeras acciones legales del juez, Guillermo Solís, encargado del caso, fue oficializar la detención de los cuatro implicados en la instrucción fiscal (etapa investigativa del proceso), dictada por Patricio Navarrete, fiscal de delitos contra la vida. Ellos son los colombianos Óscar Cristóbal Jiménez Orozco, Édgar González Nicolta y Óscar Julián Peña Hernández; y el ecuatoriano Santos Patricio Camacho Sáenz.
Según el parte fiscal, las labores de inteligencia se iniciaron a inicios de mayo, pues el caso fue conocido por Inteligencia militar, entidad que informó a la Unidad Antisecuestros y Extorsión (Unase).
Los resultados de la investigación del supuesto atentado fueron positivos, según el texto de la instrucción fiscal, por los datos proporcionados por Julián Peña Hernández, quien alertó del hecho.
De acuerdo al relato, González Nicolta ocuparía el puesto de comandante del operativo; mientras Santos Camacho sería el personaje político que dirigía la operación.
Ellos elaboraron croquis y mapas de la plaza de la Independencia y del Panecillo, desde donde supuestamente tenían la intención de lanzar un cohete hasta el Palacio de Gobierno, a fin de obligar al mandatario a abandonar sus instalaciones, lo cual sería aprovechado por francotiradores para terminar con su vida.
Como pruebas, durante el operativo de captura se recuperaron mapas, croquis, planos, una cámara digital y un manuscrito de los sitios donde se iba a efectuar la operación.
No obstante, en los hechos descritos en la instrucción fiscal aún queda por determinarse la participación de personas cuyos nombres se mencionan, sin definir el papel que jugaron en la planificación. Por ejemplo, González habla que llegó al Ecuador con una persona que identifica como doctor, quien le ayudó a recoger a Julián Peña, quien a su vez pide hablar con Óscar; mientras Santos Camacho y el propio Julián hablan de Antonio. Esas tres personas no fueron identificadas dentro de la investigación.