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VIERNES | 13 de junio del 2008 | Guayaquil, Ecuador
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Hagan leyes para dignificar a informales

Durante estos días se ha querido una vez más hacer politiquería, y como para no perder la costumbre, contra nuestra ciudad.

Los mal llamados informales, aupados por asambleístas que en su vida pensaron ganar  el sueldo que tienen y hoy se creen los “salvadores” de la patria, han querido hacerles creer a ustedes (informales)  que pueden salir a vender, como hace pocos años, en cualquier lugar de la ciudad. No se dejen engañar, es gente a la que pronto se le terminará el sueldo que percibe y que busca a toda costa tratar de obtener otro cargo, aunque sea en desmedro de la mayoría de los ciudadanos y de ustedes, que son usados para sus intereses personales.

Esos señores están acabados políticamente porque han demostrado con sus actos  que muchos votamos erróneamente pensando en un verdadero cambio. Las encuestas no mienten.

En Guayaquil y en el resto de las ciudades donde sus autoridades han puesto orden, no queremos que se caoticen una vez más las calles ni las veredas. ¡Basta de atropellar a la ciudad y sus habitantes que ya tenemos demasiado con el problema de la delincuencia!

Mariuxi l. de Domínguez,
Guayaquil

Vendedores y votaciones I

Cuánto trabajo costó a nuestras autoridades municipales, desde la época del ingeniero León Febres-Cordero cuando fue alcalde hasta la actual administración, educar a una ciudad que estaba caotizada por el desorden y la basura, debido a la “herencia” de políticos indolentes a quienes no les había interesado el bienestar de los guayaquileños, por lo que hicieron de nuestra Perla del Pacífico un verdadero botadero.

Y ahora que nuestra Guayaquil ya fue regenerada, vemos con indignación cómo quieren volver a caotizarla. Y los asambleístas, alejándose de las actividades para las que fueron elegidos (¡hacer la nueva Constitución, nada más!),  decidieron dar carta abierta a los vendedores ambulantes para que se tomen las calles de la ciudad y así volver a la desorganización de antes. Pero los guayaquileños no lo vamos a permitir.
 
No por ganar unos votos van a anteponer el interés de unos pocos por el de la mayoría de los habitantes de la ciudad. Amo a Guayaquil, por eso no compraré mercadería que se expenda en la vía pública, esta es mi mejor manera de rechazar la actividad desorganizada.  Los guayaquileños debemos unirnos y ser un solo puño para defendernos de cualquier agresor y salir adelante.

Soraya Valdiviezo Moscoso,
Guayaquil

Esto de permitir que los fogoneros, carretilleros y no sé cuántos más vendedores ambulantes se tomen las calles y sus aceras para vender lo que les dé la gana no es más que un asunto netamente politiquero con interés de captar a esos votantes en las próximas elecciones populares.

Con tal de tener gente a la cual complacer y permitirles que ensucien, desordenen y dañen la regeneración de Guayaquil, a cambio de que voten por ellos (por los que les dan ese permiso de caotizar), no les importa hacer daño a una urbe que hoy luce hermosa, ni a sus habitantes guayaquileños que se sienten orgullosos de las obras municipales urbanas.

Por eso alzamanos de Montecristi, obedeciendo a su patrón, lanzaron el mandato de que todo informal puede instalarse en Guayaquil y “ganarse la vida”; cuando lo que quieren ganar de ellos, utilizándolos, son sus votos y nada más, porque no les darán trabajo ni les mejorarán sus vidas.

Con este problema y otros como el de quitar fundaciones, instituciones cívicas, de tránsito y más a Guayaquil, pretenden hostigar al Alcalde, pero se olvidan de que cientos de guayaquileños verdaderos apoyamos su gestión de regeneración y les daremos en la cara y los dientes el día de las elecciones, en las urnas. Ya verán esos malos ecuatorianos, malos guayaquileños, enemigos acérrimos de Guayaquil, a los que tenemos bien identificados.

Fernando Carrión
Guayaquil

Vendedores y votaciones II
En nuestro país no sorprende ver las confrontaciones entre autoridades y vendedores  que protestan para que les permitan el comercio informal.

Lo que sorprende es que la Asamblea Constituyente, en vez de pensar en proyectos que impulsen a los ecuatorianos hacia adelante, proponen mecanismos que llevan a la sociedad en dirección contraria, reforzando el atraso e irrespeto a la autoridad.

La propuesta ideal con respecto a los comerciantes ambulantes hubiera sido ayudar y exigir que el sector informal se convierta en formal, mediante la asignación de recursos para capacitación y culturización de los comerciantes, para que aprendan a alinearse a las ordenanzas y los objetivos sociales de los municipios. Ayudarlos a crear en ellos la conciencia ciudadana, el respeto hacia los transeúntes y hacia la autoridad, no dejando de lado un asesoramiento para que mejoren sus ingresos o ubicándolos en sitios estratégicos y evitando la competencia desleal entre ellos en un mismo sector.

También capacitarlos para que cumplan normas de higiene, de manipulación de alimentos... y sobre todo, que aprendan a aportar mediante el pago de impuestos a la sociedad o acabar con el paternalismo inculcado por los últimos gobiernos populistas que solo se han preocupado en inyectar en la mente de toda una generación que el Gobierno se ocupará de ellos, pero ellos qué hacen por Ecuador o qué hacen por sí mismos. Nadie les niega el derecho a trabajar, pero hagámoslo dentro de un marco de disciplina y orden. Pero darles el derecho a ser informales es negarles la oportunidad de convertirse en ciudadanos responsables.

Es como darle a un niño el derecho a no estudiar si no lo desea y que tenga derecho a sacar malas calificaciones sin ser castigado ni reprimido por ello.

Sara Zambrano,
ingeniera, Guayaquil

Todo buen padre, buen administrador, buen mandante desea la unión, el diálogo, el consenso entre sus hijos, sus protegidos, su grupo, su conglomerado al que se debe; siempre buscará el orden, la paz, la prosperidad, la hermandad. Jamás el caos, la intranquilidad, la alteración, el subdesarrollo, la división, la desunión, el odio, el enfrentamiento.

En vez de hacer que se promulguen mandatos (al parecer rápidos y sin auténticos estudios sociológicos, estadísticos, económicos...  de la realidad nacional) que lleven a alterar el orden, la limpieza, las regulaciones de una urbe, lo cual provoca hasta enfrentamientos a base de insultos, piedrazos, cinturonazos y toletazos entre vendedores informales y policías, ¿por qué no se genera trabajo en condiciones seguras, dignas y de forma ordenada para los cientos de informales en sus propias tierras de origen, y se evita que ellos emigren a las consabidas grandes ciudades y en las mismas aumenten los asentamientos, la miseria, la promiscuidad, la desocupación..., que a su vez acarrean muchos otros problemas sociales graves? Un buen padre busca para sus hijos su bienestar.

Silvia Galarza,
Guayaquil

Vendedores y votaciones III
Aún recuerdo con orgullo que a mis 10 años de edad, siendo mis padres los dueños de la casa, yo lavaba los carros de los inquilinos.

Es necesario este recuerdo para manifestar que todo trabajo dignifica al género humano. También fui vendedor en las calles y siempre fui limpio, ordenado; igualmente, nunca permití que algún cliente mío ensuciara la ciudad.

No me gusta la polémica, pero con este criterio solicito a las autoridades que generen trabajo y solucionen el problema de los informales facilitándoles microcréditos, capacitación, organización...

Les recordamos a las autoridades que deben trabajar en función de la nación y en el de su pueblo, si quieren recibir un agradecimiento patriótico y el de Dios.

Ángel Fienco Yépez,
ingeniero agrónomo, Tres Postes, Guayas

El pueblo ecuatoriano pensó que los asambleístas podían hacer la diferencia de lo que nos tenían acostumbrados los congresistas, pero la realidad es más de lo mismo.

La diferencia es que los anteriores funcionaban a través de un celular para tomar decisiones. En la actualidad tienen que consultar al nuevo dueño del país. ¡Qué pena, no se nota la diferencia! Se les termina el tiempo y a última hora harán un simulacro de una nueva Constitución, si al fin lo que les interesaba son los mandatos, y lo hicieron. Los más obedientes están haciendo méritos para no quedarse “sin chamba” y que los nombren congresistas al término de la Asamblea.

En vez de motivar a los informales para que originen el caos y retroceda la ciudad a los años 70-80 en que era un pueblo grande, deberían crear una ley que les permita las mismas comodidades de la ciudad grande y no tengan necesidad de migrar de sus tierras y formar cordones de miseria.

Es hora de que piensen en el soberano y no solo lo busquen en épocas de elecciones. Quieren hacer el cambio y da la impresión de que más fácil que pensar es alzar la mano; es su función conscientes de que cuando termine este ciclo y otros tomen el poder harán otra Asamblea a su medida. Qué pena por el país. No están dejando huella de su trajinar político en la Constituyente que hable bien de este grupo; solo la historia dirá si hubo asambleístas en el 2008, en la mayoría de los casos ni recordarán sus nombres, pero sus acciones quedarán lacrando por siempre la patria.

Colón V. Quiroz Ferruzola,
Guayaquil

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El grupo de apoyo de enfermos de Alzheimer, que preside Giannina Merino, invita a familiares de personas con esta enfermedad a una reunión relacionada al tema. Informes al 243-0703.

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