Jueves 12 de junio del 2008 Cultura

Una crítica con color rosa

Larissa Marangoni expone en el Museo Municipal

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Larissa Marangoni, junto a la pieza central de su exposición Yo sí me he mirado, que se inaugura esta noche en el Museo Municipal.

La muestra se titula Yo sí me he mirado y se inaugura esta noche. Se exhibirá por un mes en Guayaquil. Luego  irá a Quito. 

Los espejos confrontan. Revelan. Permiten una autoexploración. Obligan a mirarse. Los espejos son parte de la  propuesta artística Yo sí me he mirado, que Larissa Marangoni expone desde  hoy  en el Museo Municipal. Se trata de una instalación, cuyo centro es una especie de vagina, o de gran ojo,  de color rosado, de la que surgen diez brazos. Y en  las manos  de aquellos brazos se encuentran los espejos, que apuntan hacia la vagina u ojo.

Es una pieza de mucho simbolismo y a la que el espectador puede darle múltiples interpretaciones. Decodificarla como  le guste o convenga. Pero se intuye en la obra, en sus colores, en sus formas,  un cuestionamiento a los estereotipos. A los roles   que la sociedad muchas  veces impone a la mujer. Podría pensarse  que   es una invitación a la mujer a remirarse, a repensarse, a autoanalizarse en todos los aspectos, incluso en el plano sexual, y  a tomar sus propias decisiones. Podría aludir a aquello de la soberanía del cuerpo. Quizá es una alegoría sobre los temas referentes a la mujer que se discuten en el Ecuador ahora, a propósito de la redacción de  la nueva Constitución.

“Cómo es que alguien puede decidir lo que queremos hacer o no”, dice   Marangoni, mientras alista su instalación, que se complementa con tres objetos que rodean al gran ojo-vagina: dos relojes y una secadora, también de colores rosados,   que tienen los sugestivos nombres de Kassandra, Britgit y Estrella.             

Yo sí me he mirado es una indagación en el mundo femenino, una constante en el  trabajo creativo de Marangoni, que ha impugnado desde la ironía, desde el humor, desde el arte, el patriarcado de esta sociedad, la cosificación de la mujer, los patrones en los que se la ha encasillado.  Para articular la obra actual,  ha   investigado y ha recurrido  a personajes femeninos de la historia de la humanidad. Uno de  ellos, Durga, considerada la diosa  del hinduismo.   Es  una mujer  poderosa,  guerrera, a la que se representa con múltiples brazos. De allí salió la idea de la instalación.

La elección del color para la  exposición tampoco  es   casualidad. Es el rosado de la Barbie, de la belleza, de la perfección. “La excesiva idealización de la belleza crea también monstruosidad”, reflexiona.   

Esta obra trasciende además hacia otros temas: la masculinidad, el consumismo, o la tecnología que a veces se torna abrumadora. Por eso, antes de llegar donde está  la vagina u ojo, el espectador   se encuentra con un ejército  de fierros, que es como la representación de soldados, de  hombres que llevan sobre sus cuerpos artefactos, artículos inservibles, que hacen más pesada su existencia. Así es esta muestra: intelectual y lúdica a la vez. Reflexiva y humorística.

BREVES

INAUGURACIÓN
La exposición  Yo sí me he mirado  se inaugura hoy, a las 19:00, en el Museo Municipal (Sucre entre Chile y Pedro Carbo). Estará abierta hasta el 12 de julio. La entrada es gratuita.
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