Me centro en el amor de Dios y abro mi corazón a la paz.
Paz interna
Al entrar en el santuario de mi alma, en oración, permito que la verdad ilumine mi mente: El amor de Dios es la fuente de todo bien y, por ende, la fuente de la paz verdadera.
La paz que deseo de corazón no está limitada por ninguna apariencia externa.
En medio de cualquier discordia o enojo, sin importar lo que esté sucediendo en mi vida o en el mundo, puedo centrar mi atención en el amor de Dios y abrir mi corazón a la paz.
Fortalecido por el poder del amor puro, responde en vez de reaccionar.
Libre de una opinión egoísta acerca de resultados específicos, gozo de paz espiritual.
Tomo las decisiones correctas con calma y cordura.
Con un corazón puro, llevo una vida serena y segura.
Soy uno con el amor de Dios.
2 Timoteo 2:22
“Sigue la justicia, la fe, el amor y la paz con los que de corazón limpio invocan al Señor”.