miércoles 11 de junio del 2008 Columnistas

Estamos a tiempo

Estamos todavía a tiempo. No demasiado, pero lo suficiente para comportarnos como personas responsables y para no dejar que otros jueguen con nuestro futuro, que otros resuelvan por nosotros, que otros ganen batallas en las que jamás combatimos. Como ha sido la tónica de esta columna, con algo más de treinta años de historia, les entrego algunos temas útiles para pensarlos, para tomar una posición conceptual frente a ellos, para difundir aciertos, para frenar atropellos, para sentirnos bien como humanos que piensan y repiensan su existir.

-Es saludable ser  testigos de un despertar de la conciencia cívica de los ecuatorianos, cada día más altiva y cuestionadora; el sopor causado por dieciocho frenéticos meses de gobierno en los cuales no quedaron días ni horas hábiles para la meditación, empieza a ser reemplazado por un súbito sobresalto causado por temores, fundados o no, sobre posibles males que se los ve venir, que están a la puerta.

-Un día vimos que se rompió la Constitución, entonces vigente, y nos alarmamos; al siguiente día nos percatamos que ya no existía Constitución y no reaccionamos; finalmente observamos que la verdad ya no era de todos sino que nuestro Presidente, celosamente, se había proclamado en su custodio, en su defensor, en su adalid, en su dueño.

-Montecristi ha sido testigo del atropello de muchas libertades. Eloy Alfaro, en su tumba, debe sentirse muy mal, siendo testigo de graves desatinos; el Viejo Luchador ahora sabe que “su lucha” por las libertades bien puede sucumbir en los discursos de quienes se perciben iluminados; en las proclamas líricas que esconden utopías; en los conceptos inconexos que engendran confusiones; en sueños adolescentes que desconocen los caminos de la historia; en buenos deseos que ignoran el andar de los pueblos y el caminar de sus ideas. ¡Qué oportuna la cita de la Presidenta de la Cámara de Comercio de Guayaquil: “Hay gente que olvida que el 51% hace una mayoría, pero que esta no es igual al 100% y que el 49% es minoría, pero no es igual a cero”.

-Si ayer la partidocracia erró de mil modos aprovechándose de mayorías coyunturales para desgobernar el país y favorecer oscuros intereses, esto no significa que ahora se pueda o se deba hacer lo mismo, usando iguales métodos y esgrimiendo similares sustentos.

-En junio y julio debemos acercarnos, por todos los medios, a los textos constitucionales que se cocinan en la Asamblea, autoproclamada de plenos poderes. Leámoslos y releámoslos; espero que los tengamos a tiempo en nuestras manos; cerremos los oídos a las campañas por el Sí o por el No; es insensato, irracional y por demás audaz una campaña por algo que aún no existe, que todavía está en ciernes.

-De tener Ecuador un TSE de “plenos poderes” debiese hacer respetar, a rajatabla, la prohibición de toda campaña antes de los 45 días previos al Referendo para aprobar o reprobar la nueva Constitución. ¿Habrá publicidad para el Sí y para el No, pagada por el Estado, en iguales proporciones? Estemos alerta, durmamos con un ojo solamente, amigas y amigos de EL UNIVERSO.
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