Martes 10 de junio del 2008 Cultura

Una cita que busca mejorar

Primer año de festival de teatro para niños y niñas

Varios directores de grupos escénicos hacen una evaluación del encuentro artístico que se desarrolló del 1 al 7 de junio pasados.

El festival de teatro para niños y niñas, desarrollado en dos espacios de Guayaquil (Casa de la Cultura y el Centro Cultural Sarao), del 1 al 7 de junio pasados, “registró un cúmulo de experiencias, entre buenas y malas, que se tomarán en cuenta para organizar de mejor manera la segunda edición que se cumplirá el próximo año”.

Así afirma Augusto Enríquez, director de la agrupación Kurombos y mentalizador de esta cita artística que reunió a más de una decena de colectivos de la ciudad con propuestas escénicas para los niños.

Él explica que en el festival hubo aciertos y desaciertos, “y eso es normal, porque es una actividad que nace y como tal está expuesta a la experimentación, todo con el objetivo de que en las futuras ediciones se mejoren los puntos débiles”.

Hugo Avilés, director del colectivo Fantoche, debió suspender su función programada para el martes 3 de junio porque solo asistieron diez personas y el Centro Cultural Sarao, donde se tenía previsto realizar la actividad, tiene como consigna desarrollar una presentación si el público supera las 30 personas. Asimismo, la narradora oral Ángela Arboleda no se presentó el día anterior a Fantoche, porque pocas personas acudieron a Sarao.

Enríquez señala que “quizá se cayó en el error” de haber escogido las 16:00 como el horario de las funciones. “Pensamos que esa hora era la más apropiada porque los chicos salen de la escuela, van a sus casas a almorzar y podían venir a ver las obras de teatro y al regresar a su hogar realizaban las tareas”.

Añade que para organizar la próxima edición del festival ese aspecto será el primero que contemplarán “para poder contar con mayor cantidad de público, porque en el resto de días en ambos lugares tampoco se contó con mucha gente, el promedio de asistencia fue de 35 personas por presentación”.

Lo producible o destacado de este encuentro, menciona Avilés, es la predisposición y unión de los grupos de Guayaquil. Virgilio Valero, director de Teatro Ensayo Gestus, concuerda con el director de Fantoche y agrega que con la integración del movimiento escénico local “se le pudo decir a la gente que dentro de la actividad teatral la creación de espectáculos para niños es importante”.

Avilés cita el refrán: “No hay que llorar sobre la leche derramada”, al referirse al desacierto de la hora estipulada para presentar las piezas teatrales, y acota que “eso es parte del aprendizaje en cualquier organización de una cita artística”.

Enríquez resalta como aspecto positivo del festival el encuentro familiar. “Hubo tres familias que asistieron a diario a ver las obras de teatro y a los niños se los veía emocionados y los padres salían satisfechos”, acota. Además, expresa que la función de apertura, realizada el domingo 1 de junio en la Plaza de las Artes y Oficios, fue un éxito, porque acudieron como 500 personas y debimos extender el horario de la presentación hasta las 18:00, cuando originalmente se pautó hasta las 14:00.

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