Martes 10 de junio del 2008 Editorial

Estado corporativo


En el Estado corporativo, el verdadero poder no recae en funcionarios elegidos por el pueblo mediante sufragio universal sino en delegados de los gremios, sean estos sindicatos, cámaras de la Producción o asociaciones de campesinos, militares, periodistas, etcétera. La desconfianza de los ciudadanos en la representación democrática, provocada por los errores cometidos por la dirigencia política, es el caldo de cultivo para estos experimentos.

Supuestamente el corporativismo permite una participación más “directa” de la sociedad civil, pero en realidad solo sirve para debilitar los mecanismos democráticos del voto universal y secreto. Los gremios, que no representan a toda la población, se ponen mediante este mecanismo por encima de los ciudadanos que, en su gran mayoría, no están asociados de ningún modo.
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