Martes 10 de junio del 2008 El Gran Guayaquil

Miguel empezó como bebedor social y terminó enfermo

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Miguel forma parte del grupo y cada día lo vive a plenitud y esperando en no recaer en el alcohol.

Para que Miguel, de 71 años, reconociera que era un alcohólico tuvo que perder su trabajo, a su esposa y a sus hijos; pero gracias a la comunidad de Alcohólico Anónimos lleva 25 años sin beber y ahora ayuda a otras personas con ese problema.

Recuerda que comenzó a alcoholizarse desde los 30 años. “Al principio solo era un bebedor social tomaba cuando iba a  las fiestas. Cada vez que llegaba a un baile comenzaba a beber. El primer trago era solo para entrar en ambiente, pero luego me emborrachaba hasta perderme”, recuerda.

De esa forma vivió varios años, asegura que su familia dejó de invitarlo a las reuniones, y él empezó a beber todos los días. “Salía del trabajo y me iba a beber, llegaba a la casa borracho”, añade y recuerda que  hasta maltrataba a su esposa físicamente porque no quería mantener relaciones íntimas con él en ese estado.

“A mi trabajo llegaba oliendo a trago, hasta que me despidieron. Cuando eso ocurrió puse mi negocio, pero igual no lo atendía, porque pasaba más borracho que sobrio.

Un día, luego de una semana de haberme perdido en el alcohol, llegué a  mi casa y mis hijos y mi esposa no estaban, la busqué, pero ella no quiso saber más de mi. Traté de cambiar pero solo dejaba de beber unos días y recaía nuevamente.

Hasta que un amigo me llevó a la comunidad y ahí conocí que no era el único con este problema. Ese día dejé de beber, tenía 46 años, y gracias a Dios hace 25 años no pruebo licor. Me casé de nuevo y no quiero recaer”, asegura Miguel.
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