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Constituyente, en la mira II

La Asamblea y sus integrantes me han decepcionado.
Esto mismo le pasa a muchos ecuatorianos. Así se siente en conversaciones que uno mantiene y escucha sobre este tema, o en las opiniones de lectores que leemos en los periódicos por internet.

Había al comienzo mucha expectativa, aparecieron hombres y mujeres que prometían un montón de cosas hermosas que sanearían al Ecuador de la corruptela.
Pero no pasó mucho tiempo para darnos cuenta de que todo fue mentira. Son iguales que los congresistas.

Jacinta Arboleda,
Madrid, España

Paren a los de la franela
Como ninguna autoridad los paró a tiempo, hoy se encuentran libremente por cualquier sector de Guayaquil con una franela roja en el hombro, un pito en la boca y piedras, tablas o cualquier objeto para delimitar “su” espacio de calle que les “pertenece”; un vocabulario de insultos fuertes, y algún garrote, palo de escoba, clavo, o el puño listo para atacar a cualquier ciudadano que parquee su vehículo en dicha “propiedad” y no pague lo que al “terrateniente” de calzadas se le ocurra exigir.

Se hacen llamar “cuidacarros”, “cuidadores de carros”, y algunos “gendarmes de vehículos”. Sus tarifas las ponen ellos a su arbitrio: uno, dos, o más dólares y según hasta el tipo de automotor y el tiempo en que el mismo permanezca estacionado. Se adueñan de cuadras que se llenan de vehículos, y una vez que ya no cabe uno más, se desaparecen para dormitar bajo algún árbol, acostarse en un zaguán, irse a la esquina a chacotear, beber, fumar, hablar por celular; y pasar el tiempo en cualquier cosa, menos en cuidar los carros parqueados al pie de las aceras.

Pero cuando el propietario del vehículo regresa a subirse en su coche, ahí le caen varios “cuidadores” y le meten la mano por la cara para que les cancele por haberles ocupado “su” calle, y si no les paga o les da menos de lo que exigen, ahí sueltan los insultos, golpes al automotor y a su conductor. Sin embargo, cuando nuestro carro es robado o desmantelado, ningún “cuidador” vio ni escuchó nada.

Otros “cuidadores” en cambio ya tienen la calzada bloqueada con palos, piedras, hasta conos plásticos..., para indicar al conductor que si quiere que le retiren esos obstáculos a fin de estacionarse tendrá que pagar por adelantado.

Con la regeneración urbana y la cantidad de vehículos que hay, son escasos los sitios públicos donde al ciudadano le está permitido estacionarse, pero gente bajo el pretexto de querer “trabajar” se reparte las vías y abusa con total libertad. A los conductores que se parquean mal, la grúa de la Comisión de Tránsito del Guayas se los lleva detenidos muchas veces con carro y todo por infringir la ley; pero a estos alevosos “cuidadores” de carros que también la infringen nadie los frena.

Es una real injusticia y atropello a nuestra escuálida economía que ciudadanos por gestiones, trabajo, estudio, diligencias, etc., que dejamos nuestros vehículos estacionados en espacios permitidos de la calle debamos a cada rato cuando vamos de uno a otro lugar, pagar uno, tres dólares a todo el que se cree “dueño” de las vías. Pedimos a alguna autoridad de la ciudad, provincia o el país que pare a esta gente y acabe con sus abusos.

Javier Piedra,
Guayaquil
Colapsan colectores

Con mucha preocupación estamos viendo los colapsos de los colectores en Quito. Una de las causas es que en muchas ocasiones se ha violado el artículo 189 del Código Municipal para el distrito metropolitano, que determina que “la franja mínima de protección de las quebradas será de diez metros; medida en distancia horizontal desde el borde superior del talud”.

Sin embargo, en la quebrada Chimichaba, denominada así por la Emaap-Q (Empresa Municipal de Alcantarillado y Agua Potable de Quito) y que en un plano aprobado por el Municipio se denomina quebrada de Iñaquito, no se han regulado debidamente las construcciones o edificaciones; autorizando indebida e irresponsablemente construcciones de grandes edificios sobre el colector de la mencionada quebrada que desemboca en el principal y que colapsó semanass pasadas e inundó el aeropuerto Mariscal Sucre.

Hace dos años y medio denuncié ante la comisaría respectiva, pero solo he recibido esporádicas comunicaciones en las que se desvía el motivo de mi preocupación, sin centrarse en lo principal, que es establecer responsabilidades y sanciones a quienes otorgaron las autorizaciones a fin de que no se vuelvan a repetir tamañas irregularidades.

Temístocles Terán Camacho,
Quito

Varios colectores han colapsado últimamente poniendo en riesgo la seguridad ciudadana.

Esperamos que las construcciones que se realicen en el futuro sean técnicamente a conciencia, y que se haga un estudio de las demás obras similares que hay en la ciudad para evitar nuevos derrumbes.

Es deseperante ver por televisión, sobre todo en el hundimiento de hace unos días, cómo la gente lloraba y apuntalaba sus casas para que no se desmoronen, pues al pie de sus puertas había un profundo hueco con agua.

Dios nos proteja.
Edith viuda de Ruiz,
Quito

Constituyente, en la mira

Los ecuatorianos vamos a tener una nueva Constitución, que como todos sabemos, no refleja siquiera el pensamiento o voluntad de los elegidos asambleístas, sino simplemente el deseo de una persona que se cuida en ir personalmente a Montecristi a ordenar lo que se tiene que aprobar y exponer.

Son verdaderamente tristes las disparatadas ideas que a menudo escuchamos de personas, aparentemente con escasa preparación, que exponen ante la Asamblea, causando además sorpresa y hasta burlas del resto de ecuatorianos que frecuentemente vemos cómo nuestro incierto futuro está en manos prepotentes e insensibles al clamor popular y que nos está llevando a seguir retrógrados pasos al imitar la triste imagen de Cuba, Venezuela y Bolivia caminando fuertemente hacia un izquierdismo ridículamente llamado del siglo XXI y que nadie acaba de entender su verdadero contenido.
Sin embargo, la aprobación de esta nueva Constitución redactada por personas que en su gran mayoría han sido elegidas no por su capacidad, sino simplemente por fines electoreros, está todavía en fase de aprobación por el pueblo ecuatoriano, el mismo que conscientemente rechazará su aprobación pensando en el futuro de nuestra patria.

Édgar Diminich M.,
ingeniero, Guayaquil

Se cumple ya el tiempo para el cual fue nombrada la Asamblea por el poder soberano del pueblo, en quien radica el poder constituyente que está por sobre los poderes constituidos, para que elabore la nueva Constitución Política de la República del Ecuador, y luego mediante referéndum, decidir si la acepta o no.

Es innegable que la Asamblea con plenos poderes, al asumir las tareas legislativas y fiscalizadoras que las tenía el extinto Congreso Nacional, no tuvo en consideración que la labor legislativa se la debe enmarcar en un principio fundamental, cual es el de la armonía de las normas jurídicas con la norma suprema que es la Constitución. Es decir, cómo podemos elaborar o expedir normas o leyes que posteriormente –como están las cosas– las debemos adecuar al marco constitucional, cuando lo lógico es primero tener la Norma Normarun y luego adecuar a esta, todo el engranaje jurídico, todas las leyes, reglamentos..., para que así exista esta armonía jurídica.

La solución es simple: luego de los intensos debates que se han tenido en las mesas con la participación ciudadana y grupos de distintas tendencias y concepciones, hay que plasmarlo dentro de un contexto equilibrado y libre de toda injerencia de cualquier índole.
Aspectos como si va o no el nombre de Dios en la Constitución, el aborto, la unión homosexual, son importantes en tanto la idiosincrasia del pueblo los acepte o no.

Pero un país eminentemente católico y conservador (en cuanto a preservar sus conceptos morales) no acepte estos criterios, que nada tienen que ver con la verdadera trascendencia de una Constitución, aun más si hablamos de un Estado de Derecho, estos aspectos y muchos otros inútiles que se los trata de resolver con “mayorías simples”, no son tan simples como parecen. Para eso existen las leyes conexas que luego tendrán que plasmarse dentro del derecho positivo ecuatoriano, pero después del referéndum aprobatorio, y supeditados a los principios fundamentales que es lo que debe contener una Constitución.

Un mensaje a la Asamblea: elaboren los principios constitucionales y fundamentales del ser humano y de sus actividades productivas, fomento a la cultura, educación y salud para todos, y el precepto de la tolerancia bajo la premisa de los principios fundamentales del Derecho Universal; y no elaboremos una Constitución “reglamentarista” como casi todas las que hemos tenido, y tanto mal han hecho al país, y de las cuales se han aprovechado grupos de poder económico y político.

Pablo H. Mora Wilches,
doctor en Jurisprudencia, Guayaquil

 

Cada vez hay más ‘dueños’ de calles
En repetidas ocasiones frente a la maternidad Enrique C. Sotomayor se instala un “cuida” carros y talvez “copropietario” de la calle; lo digo porque al solicitarle paso para parquear mi carro, me lo negó y colocó en el piso unas carcazas de monitores de computadoras, diciendo de manera sarcástica que me “vendía” el puesto.

Yo me pregunto, ¿el Departamento de Vía Pública del Municipio qué hace por controlar estos atropellos de  quienes se autodenominan “cuidacarros”?

Todos tenemos derecho a ganarnos el pan del día, pero yo como contribuyente, también tengo derecho a parquearme en cualquier lugar desocupado que encuentre en la calle y que esté permitido por las leyes.

Érick Medina,
Guayaquil
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La fundación Fimat dictará el curso ‘Los diez casos de factorización y los métodos prácticos para resolverlos’. El evento se realizará el miércoles 11 de junio en el colegio Intercontinental Urdesa, ubicado en Lomas del Norte 515 y Laureles. Informes e inscripciones  a los teléfonos 230-2854, 261-0756.
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