Miles de fundamentalistas musulmanes indonesios amenazaron este lunes con desencadenar una guerra santa, durante una manifestación este lunes en Yakarta, a menos que el gobierno prohiba una secta minoritaria "herética" y ponga en libertad a un clérigo radical.
Vestidos con túnicas blancas y tocados de un casquete tradicional también blanco, unos 5.000 manifestantes se reunieron ante el palacio presidencial para pedir al presidente Susilo Bambang Yudhoyono que disuelva el ahmadismo -o Ahmadiyah- una secta surgida del Islam, que cuenta con 200.000 miembros en el país.
Los manifestantes, que gritaban "Alá Akbar" (Dios es grande), llamaron a "exterminar" a los "infieles" de Ahmadiyah.
El ahmadismo es una secta islámica fundada en India a finales del siglo XIX que afirma contar con millones de fieles en el mundo.
Herejía máxima para los musulmanes sunitas mayoritarios en Indonesia, los ahmadíes están convencidos de que Mahoma no fue el último profeta, motivo por el que los seguidores de esta corriente se ven acosados en Indonesia.
"Si el presidente no disuelve Ahmadiyah, no quedará más opción que la yihad", la guerra santa islámica, lanzó Abdurrahman, uno de los organizadores. "Yihad, yihad, yihad", respondieron los manifestantes.
"El gobierno debe prohibir rápidamente Ahmadiyah, son pecadores. ¿Debemos continuar permitiendo que estos infieles insulten al Islam?", afirmaba Subhan, un adolescente que participaba en la protesta.
El presidente indonesio está bajo la creciente presión de los integristas musulmanes para que prohiba el ahmadismo, mientras que los defensores de la libertad religiosa le piden por el contrario que defienda la confesiones minoritarias, entre ellas Ahmadiyah.
Así, tras la manifestación, el gobierno anunció el lunes fuertes restricciones contra la secta pero sin llegar a ilegalizarla.
La decisión, tomada por los ministerios de Interior y de Asuntos Religiosos, prohibe en particular a los seguidores de Ahmadiyah "difundir" los preceptos de su fe.
"No hay disolución", precisó el fiscal general, Hendarman Supanji.
"Damos al gobierno un ultimátum hasta el jueves. Si entonces no han emitido el decreto (de prohibición de Ahamdiyah) tras las oraciones del viernes, miles de musulmanes saldrán a las calles", había amenazado poco antes un orador ante la multitud que participaba en la protesta.
Los manifestantes enarbolaron también carteles con la fotografía de Rizieq Shihab, un dirigente del Frente de Defensores del Islam (FPI) detenido desde el 4 de junio, y exigieron que sea puesto inmediatamente en libertad.
Este clérigo radical había sido arrestado tras una agresión, organizada por él, contra defensores de la tolerancia religiosa el 1 de junio en Yakarta.
Shihab y otros siete extremistas del FPI fueron detenidos por el ataque, en que resultaron heridos 19 manifestantes moderados.
Indonesia es el mayor país musulmán del mundo por su población pero su Constitución garantiza la libertad de religión.